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miércoles, 30 de octubre de 2019

Cloud o “cuidado con La Nube, que puede ser de tormenta”.


Uno de los temas tecnológicos “de moda“ estos últimos años es la de “Computación en la nube”  o de forma abreviada Cloud o la Nube. El problema es que con ese término se referencia en muchas ocasiones  conceptos distintos o erróneos, se mezclan aspectos técnicos con otros operativos/económicos y además se atribuye propiedades casi mágicas que van a arreglar todos los problemas tecnológicos de una entidad. Este artículo reflexiona, como es habitual de forma crítica, sobre los diferentes conceptos y hasta qué punto pueden ser una solución o un problema adicional.

Sistema VirtualBox en Windows7 ejecutando dos máquinas virtuales: Linux Mint17 y Ubuntu14.04 Gnome3. Waspteo [CC0]

 

Conceptos

 

Para empezar ¿qué quiere decir Computación en la nube?
Básicamente se trata de disponer de “servicios informáticos” (ordenadores, bases de datos, aplicaciones,..) gestionados por una empresa. Es decir, en lugar de comprar un ordenador (o un programa) me conecto a un sistema remoto que una empresa me ofrece pagando por horas, meses, uso, etc.
Pero, ¿Eso no es lo que se hacía ya hace años, antes incluso de la Burbuja de las .COM, cuando contrataba un hosting o Alojamiento Web para publicar mis páginas o mi base de datos de productos y servicios?
Si, realmente sería lo mismo (o una variante), así que lo primero que habría que aclarar es que no se acaba de descubrir ni es algo “revolucionario”, lleva utilizándose más de 20 años. E incluso si se retrocede a los albores de la informática, el alquiler de tiempo de grandes ordenadores (Mainframe) se practicaba hace ya 50 años.
No obstante el modelo se ha formalizado y ampliado, tanto tecnológicamente como comercialmente, y además la mejora de las comunicaciones y la extensión del uso de los móviles lo ha reforzado.

Suele distinguirse varios “modelos” de servicio:
  • Iaas (Infrastructure as a Service) lo que de forma muy simplificada puede traducirse como que contratamos “hardware” es decir un “ordenador”, un “disco”, “servicios de red”, etc. Es decir se dispone de “ordenadores virtuales” que configuramos según nuestras necesidades y dentro de los cuales podemos instalar los sistemas operativos que deseemos (y que debemos tener licenciados si lo requieren) y adicionalmente los programas elegidos. Esta es una posibilidad que desde hace unos 12 años ha estado disponible para instalar en ordenadores físicos en las instalaciones de cualquier empresa, utilizando programas como Virtual Box o VMWare pero que ahora se ha generalizado, permitiendo el disponer de ordenadores “remotos”.
  • PaaS (Platform as a Service) que de forma simplificada puede traducirse como que se contrata un “ordenador con software instalado” (sistema operativo, entorno Java, php, python, servidor web, base de datos, etc.). Este modelo se asimilaría al tradicional de hosting.
  • SaaS (Software as a Service) En ese modelo lo que se contrata es el uso de un software (por ejemplo: un programa de contabilidad, gestión de ventas, gestión de Centros de llamadas-Call Centre, etc...). En lugar de adquirir un software, instalarlo y gestionarlo, se contrata el uso de uno, pagando por usuarios, períodos de tiempo, etc. Y una empresa gestiona todo el sistema, dando de alta usuarios, realizando copias de seguridad, gestionando licencias, almacenamiento, etc. De forma transparente totalmente para los usuarios, que simplemente utilizan un servicio sin todas las complejidades que implica por detrás.


Además de estos tipos de servicio (cuyas fronteras no siempre son claras), hay otras criterios importantes, como pueden ser la división entre Nube Pública (Es decir servicios expuestos “a todo el mundo”, de los cuales contratamos una parte), Nube Privada (Una nube “particular” para una entidad, lo que podría asimilarse a “no alquilo un apartamento = ‘Nube Pública’ sino todo un edificio, incluyendo mi propia recepción-control de entrada”) y Nube Híbrida (Combinando elementos de Nube Pública y Nube Privada o elementos de infraestructura propia).

Sam Johnston [CC BY-SA 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)]
Hay un elemento importante a tener en cuenta que es ¿qué tipo de “máquina virtual” utilizo?
En estos últimos años se ha extendido un modelo de virtualización muy novedoso, la tecnología de contenedores , dentro de los cuales destaca Docker.
De forma simplificada, se trata de manejar contenedores, o “mini ordenadores” (estamos hablando en ocasiones de menos de 500M, es decir menos memoria que cualquier teléfono actual) con un “mini sistema operativo” (que suele ser el núcleo de Linux) y con una forma de trabajo en la que, en lugar de instalar el programa, se copia simplemente la máquina virtual con todo ya instalado. Si hace falta más potencia, se hacen dos copias de la máquina, etc. Como en los casos anteriores, puede utilizarse Docker sin acudir a la Nube, es decir podría utilizarse imágenes Docker dentro de nuestros propios sistemas.





Por último, hay que destacar que las principales empresas que ofrecen servicios en la Nube incluyen además servicios propietarios que solo ellos tienen (servicios de almacenamiento avanzado, de base de datos, de inteligencia artificial, etc.)

 

Coste


¿Cómo se cobra? Es muy variable y MUY complejo, y depende de cada proveedor. La idea general es de “pago por uso”, es decir contratamos una suscripción (bolsa económica) y podemos crear nuestra infraestructura de acuerdo a ese importe (por ejemplo la suscripción puede permitir crear dos máquinas “pequeñas” o una “grande”).
Sin embargo no es tan sencillo, porque también se puede contabilizar factores como:
    •  el tiempo que esas máquinas están funcionando
    •  la cantidad de bytes cargados o descargados
    • los bytes almacenados
    • el ancho de banda disponible para acceder o descargar
    • el número de operaciones de almacenamiento
    • El tipo/velocidad de respuesta del disco (HDD o SDD)
    • ….
Ciertos proveedores limitan alguno de esos factores, de forma que, por ejemplo, la máquina de tipo A está limitada a X capacidad simultánea u ofrecen paquetes cerrados (Ej: máquina con 4 CPU, 8G RAM y 50G de disco)
Como ejemplo, en estas direcciones pueden estudiarse las complejas tarifas de dos de los principales proveedores: Amazon  y Azure
En principio parece que por “economía de escala”, un proveedor de Nube podría ofrecer el servicio por un coste menor que el tenerlo en nuestras instalaciones, pero no hay que olvidar que estamos “alquilando” y, dependiendo de las necesidades y uso, el alquiler puede salir más rentable o menos (si no fuera así, ninguna empresa compraría camiones o furgonetas y las alquilarían siempre).

 

Ventajas

 

Como hemos visto, “casi todo” lo que puede hacerse en la Nube, puede hacerse en nuestras propias instalaciones, de forma que las principales ventajas serían:
  1. Flexibilidad: En una o dos horas puede activarse una nueva máquina, no hay que comprar hardware. Incluso aunque se disponga de un sistema interno de virtualización, normalmente estarán optimizados los recursos y no habrá mucha capacidad sobrante para crear una máquina virtual. Esto puede ser especialmente útil para realizar pruebas o cálculos puntuales, creando un gran número de máquinas para un uso puntual, que luego se liberan. Tambien puede utlizarse para una nueva empresa que no quiere invertir demasiado, o para tareas que re realizan períodicamente (procesos semanales o mensuales intensivos que requieren ordenadores que no se utilizan salvo en esos momentos).
  2. No requerir ciertos perfiles profesionales: La administración y gestión de disponibilidad de las máquinas está delegada a otra empresa, de forma que no es necesario contratar por ejemplo un profesional que no tendría trabajo todo el tiempo. No obstante esta función, en cuanto la empresa tenga cierto volumen, justifica la contratación de una persona, y en cualquier caso, siempre podría contratarse esos servicios a otra empresa para realizarlos de forma remota con los ordenadores locales sin estar en la Nube.
  3. Disponer de servicios específicos que se ofrecen únicamente en La Nube: Algunos proveedores ofrecen productos/servicios (de almacenamiento, base de datos, análisis, estadísticas, Inteligencia Artificial,..) que solo ofrecen ellos. En ese caso, más que La Nube, se trata de utilizar un servicio que no está disponible en otro ámbito.
  4. Acceso mundial: No es necesario crear una estructura de servidores y una DMZ en nuestras instalaciones para publicar ciertos servicios y servidores (por ejemplo para colaboradores, otras empresa, etc.). No obstante no hay que olvidar que esa información que se publique en La Nube, deberá sincronizarse con los servidores internos (salvo que sea información aislada y todo el trabajo y proceso se haga en esos servidores). Adicionalmente, puede obtenerse resultados similares para colaborar con empleados y otras entidades usando una VPN.
  5. Coste: En principio puede resultar rentable pagar por uso, y por ejemplo apagar ciertos servidores durante noches o fines de semana. Es un modelo de "alquiler" frente a "compra". Además, una empresa que preste este servicio tiene miles de servidores y aprovecha el tiempo en que un usuario apaga para ejecutar tareas de otro, frente a un modelo habitual en que solo presta servicio 8h o 12h.

 

Inconvenientes

 

  1. Coste: (SI, no está repetido por error, La Nube puede resultar MUY cara) En este punto ya depende mucho de los costes y economía de escala que tenga cada empresa/institución. Depende mucho de cada caso, uso y precios. Una empresa pequeña puede no requerir alguno de los servicios (soporte 24 horas, Alta disponibilidad, escalado automáticos,..) que se incluyen “automáticamente”, y puede resultarle caro. Una grande, a partir de un volumen, lo resuelve internamente con sus equipos y profesionales y puede resultarle más barato que en La Nube, por lo que tampoco le representa una ventaja. La única forma es analizar en cada escenario el coste completo (teniendo en cuenta todos los factores por supuesto)..
  2. Seguridad: Por supuesto que cualquier sistema puede ser potencialmente atacado y accedido. Pero si está públicamente disponible en Internet (y por tanto solo protegido por una clave) siempre será más inseguro que un sistema interno al que no puede accederse públicamente desde Internet.
  3. Legislación: La legislación de muchos países (incluida la Comunidad Europea) limita el manejo de datos personales, que no pueden almacenarse en cualquier lugar. Incluso en algunos países de Sudamérica, los datos y documentos no pueden salir del país. Teniendo en cuenta que para los datos almacenados en la Nube no está especificada su ubicación (o en algunos casos se especifica pero eligiendo una central “de zona” que abarca muchos países), hay muchos casos en que no es legal el uso para manejar datos personales.
  4. Integración: Salvo que tengamos TODOS los servidores en La Nube, esos servidores en La Nube deberán conectarse con nuestros servidores internos (para actualizar datos de clientes, servicios, documentación, pedidos, expedientes,…). Esa integración puede ser compleja e insegura, ya que publicamos una “puerta de entrada” al corazón de nuestros servidores.
  5. Disponer de servicios específicos que se ofrecen únicamente en La Nube: Algunos proveedores ofrecen productos/servicios (de almacenamiento, base de datos, análisis, estadísticas, Inteligencia Artificial,..) que solo ofrecen ellos.  Si, tampoco está repetido por error. Depender de un fabricante y usar un servicio que solo ofrece el significa una dependencia muy fuerte. Si el producto no va bien y se retira, o si el precio sube desorbitadamente, no hay alternativa (y si la hay implicará un desarrollo o modificaciones de los proyectos importantes, ya que son productos propietarios cuya forma de integración/invocación no suele ser estándar)

 

Y ¿entonces?...

 

Como en cualquier otra decisión, no hay respuestas absolutas, aunque sí hay algunas consideraciones a tener en cuenta antes de decidir y sobre todo delimitar el alcance de la decisión y el sentido de la decisión, para poder evaluarla correctamente.

El decidir “nuestra estrategia es el uso de La Nube” NO es una decisión tecnológica sino principalmente económica, al igual que lo sería decidir que otra empresa gestione nuestros equipos.

Si por Nube se entiende manejar máquinas virtuales ( que hace años que puede hacerse, lo raro empieza a ser no tenerlas), la decisión tecnológica sería “nuestra estrategia es virtualizar todos los ordenadores” (lo cual puede hacerse en nuestras instalaciones o en un proveedor de Nube, y la decisión será económica). En cualquier caso, serían dos decisiones:
    1- Analizar las ventajas e inconvenientes de Virtualizar (principalmente tecnológica)
    2- Analizar DONDE se hace, en nuestras instalaciones o en La Nube (principalmente económica)

Si por Nube se entiende utilizar Docker, esta SI es una decisión tecnológica muy importante, ya que la forma de desarrollar, administrar y monitorizar es muy diferente al uso de máquinas “normales” (virtualizadas o no), pero que puede llevarse a cabo igualmente “dentro” o “fuera”. Pero en ese caso la decisión es “nuestra estrategia es usar Docker para todos los proyectos”. En cualquier caso, serían dos decisiones:
    1- Analizar las ventajas e inconvenientes de usar Docker (principalmente tecnológica)
    2- Analizar DONDE se hace, en nuestras instalaciones o en La Nube (principalmente económica)

Si por Nube se entiende utilizar unos servicios concretos de un proveedor concreto, la decisión SÍ es tecnológica, pero no debe expresarse como “nuestra estrategia es el uso de La Nube” sino “nuestra estrategia es el uso de los servicios A y B del proveedor X” (habitualmente sin otras alternativas).

Una vez delimitado el sentido y alcance de la decisión, entonces realmente podremos analizar sobre los factores importantes (económicos, tecnológicos, seguridad, dependencia, nivel  de servicio, etc.) y tomar la decisión adecuada.

Por mucho que se ponga de moda, como cualquier otra tecnología, el uso de La Nube NO es la panacea, en unos casos puede ser muy útil y en otros casos un problema (y caro). Si nos acercamos corriendo a La Nube si analizarlo previamente, podemos encontrarnos con que es una Nube de tormenta...

sábado, 27 de mayo de 2017

Automatización y Robots (Firma Invitada)



Por su extensión y elaboración incluyo como nueva entrada una serie de reflexiones sobre la entrada anterior ( http://pensamientocriticoti.blogspot.com.es/2017/05/es-posible-cobrar-impuestos-los-robots.html ) recibidas del profesor de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la UCM. Manuel Blazquez Ochando:

Es un asunto muy polémico querido amigo.
Es un hecho que podemos dar por sentado, que en un futuro la automatización tiende a informatizar y robotizar todo tipo de procesos, para los que actualmente se necesita una persona. Uno de los personajes que ha defendido ésta postura es Bill Gates (http://www.expansion.com/economia-digital/protagonistas/2017/02/18/58a89ca3e5fdeafa0c8b4587.html). Inherente al pensamiento aritmético que lo caracteriza, propone una solución fiscal que evite el desastre que puede producir la pérdida masiva de empleos, en lo que ya se conoce como 4ª Revolución Industrial. Por poner un ejemplo, el desarrollo de vehículos autónomos y en concreto camiones (https://www.xataka.com/vehiculos/el-camion-electrico-de-tesla-sera-presentado-en-septiembre), puede revolucionar el sector del transporte, a favor de las grandes empresas logísticas y en detrimento de los trabajadores que verán desaparecer su forma de vida. Pero para responder adecuadamente a un asunto tan complejo como espinoso, habría que retroceder en el tiempo y recordar para qué se creó la informática y la robótica. Fundamentalmente para descargar a las personas de tareas repetitivas, pesadas, difíciles, o que requirieran de un esfuerzo físico importante…
En resumen, la informática y la robótica se desarrollaron para ayudar al ser humano y no para sustituirlo. Sin embargo, el avance de la ciencia en estos sectores ha superado o va a superar al avance del ser humano en economía, política, finanzas y gobernanza.

Bundesarchiv, B 145 Bild-F078958-0021 / CC-BY-SA 3.0 [Wikimedia Commons]

Lancemos esta pregunta… ¿qué ocurre si se desarrollan robots y software para hacer casi todas las tareas? 
Ocurrirían varias cosas:
  1. Las profesiones más demandas serían las ingenierías, informática y robótica principalmente. 
  2. De forma gradual se perderían empleos y obligaría a una reconversión formativa, de caracter forzoso, de las personas afectadas, creando un panorama de crisis social y exclusión. 
  3. Los beneficios se maximizarían para las empresas. 
  4. No necesariamente los gobiernos aplicarían impuestos (Aunque sería deseable) ya que dependen de esas empresas que invierten en el país. 
  5. Como resultado de la pérdida de empleo y una menor recaudación fiscal, sería probable un empobrecimiento de la población y una mayor brecha social (Este es el riesgo que todos tememos). 
De este panorama más trágico que favorecedor, podrían sucederse fenómenos de oportunidad. Normalmente el ser humano se caracteriza por su capacidad de adaptación. Quizás esto implicaría un cambio en la forma de pensar, en relación al emprendimiento. No sería descartable que las personas afectadas, intentaran emprender con ideas originales para tratar de competir con el fenómeno de automatización, incluso sirviéndose de sus frutos. Aunque ello conllevaría a que la competencia aumentara considerablemente, provocando una lucha por la supervivencia. Para ello se necesitaría un bien fundamental, el dinero, la financiación, los fondos y el mercado disponible.
No logro imaginar hasta cuánto tiempo será posible mantener este modelo. Lo que sí entiendo es que no todos lograrán mejorar su nivel de vida, si no se producen cambios profundos en el esquema de valores y de gestión a nivel mundial. Algunas ideas de las que se vienen hablando derivan en el salario universal (https://www.xataka.com/empresas-y-economia/finlandia-y-holanda-empezaran-a-experimentar-con-un-sueldo-minimo-universal-espana-se-plantea-implantarlo).
También se habla de la desaparición del dinero “Físico” (http://aristeguinoticias.com/0807/kiosko/preven-la-desaparicion-del-dinero-fisico-en-todo-el-mundo/) y del miedo de los bancos a las monedas virtuales (https://www.oroyfinanzas.com/2016/03/por-que-bancos-tienen-miedo-blockchain-bitcoin/).

Por Satoshi Nakamoto (maybe a nickname), Gavin Andresen, Amir Taaki, Luke Dashjr, Pieter Wuille, Nils Schneider, Jeff Garzik, Wladimir J. van der Laan, Gregory Maxwell, and others. (JimNelin (screenshot taker)) [MIT (http://opensource.org/licenses/mit-license.php)]
Queda patente que los grandes conglomerados y esferas de decisión tienen en cuenta todos estos parámetros, el avance de la automatización en todos los campos, la sustitución de las personas por robots, las crisis sociales que se producirán, las amenazas que representan los cambios de modelo financiero, la pérdida de control sobre el dinero. Creo que estos asuntos conforman la unidad de lo que está por venir. De hecho, todo ello desemboca en la idea de “Gobierno Global” (https://www.xataka.com/robotica-e-ia/un-gobierno-mundial-la-idea-de-stephen-hawking-para-que-el-avance-tecnologico-no-acabe-destruyendo-la-especie-humana)
Al final, en este tema de debate cabrían más preguntas que respuestas.

¿La automatización y el avance de la inteligencia artificial, la informática y la robótica, forzarán un cambio en el paradigma económico, financiero y gobernativo?
¿Se adaptará el actual modelo, basado en el capital, y logrará sortear la amenaza, aplicando impuestos a la automatización?
¿En caso de hacerlo, se proporcionará el margen de beneficios suficiente para las empresas?
¿Qué impacto tendrá en la sociedad, será fácil de controlar o surgirán efectos colaterales no esperados?
¿Se refundará el modelo de capital y de retribuciones salariales para salvaguardar la paz social?
¿Es el gobierno global la solución?
¿Cómo se organizará el trabajo en el futuro?

Y muchas más…


Manuel Blazquez Ochando
http://mblazquez.es/


viernes, 19 de mayo de 2017

¿Es posible cobrar impuestos a los robots?

Últimamente se viene hablando mucho de “cobrar impuestos por los robots” (http://economia.elpais.com/economia/2016/10/16/actualidad/1476612103_361082.html, http://www.elmundo.es/tecnologia/2017/02/20/58aab904ca4741657a8b45dd.html, http://www.ciat.org/index.php/blog/item/354-%C2%BFimpuestos-sobre-los-robots , ..) como forma de contrarrestar  la sustitución en los puestos de trabajo de personas por robots. Según esos planteamientos, se trataría, por ejemplo, de declarar/registrar el número de robots que tiene una empresa y en base a ello cobrar una serie de tasas o impuestos.

Sin embargo, creo que es una medida prácticamente imposible por diversos motivos, el principal de ellos, la dificultad de definir qué es un robot, dónde “empieza” y dónde “acaba”
Robot Humanoide (By Chris 73 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0)

 

¿Que es un robot?

Según Wikipedia ( https://es.wikipedia.org/wiki/Robot ) “Un robot es una entidad virtual o mecánica artificial. En la práctica, esto es por lo general un sistema electromecánico que normalmente es conducido por un programa de una computadora o por un circuito eléctrico

Tendemos a pensar en “robot” como una máquina humanoide (con piernas, brazos, cabeza y proporciones similares a una persona) de propósito general, es decir, que puede sustituir a una persona en cualquier función (conducir, atornillar, recoger,..) , pero el robot humanoide es un caso muy particular de robot, de los muchos que puede haber, y ni siquiera tiene por qué ser el más adecuado para una tarea, el más rentable o el que más personas puede sustituir.
 
Cadena de Montaje (By Ford Motor Company - http://www.flickr.com/photos/fordmotorcompany/2553781422/in/set-72157605431224378/, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5297002)

Las cadenas de montaje de muchas industrias, especialmente en automoción,  llevan años robotizadas utilizando brazos articulados que realizan operaciones más o menos automáticas (cada vez más automáticas al irse añadiendo sensores de diverso tipo que permiten reconocer el entorno y tomar decisiones “inteligentes”). Es decir nos podemos olvidar de que, en muchos casos, veamos una “persona metálica” en el puesto de una persona, ya que los procesos y procedimientos de todo tipo puede mejorarse para ser más eficientes (creando “brazos muy largos”, cuerpos casi inexistentes, “manos con ojos ”, etc.).

Desde luego, el incluir que se “traslade” no es significativo, ya que podemos tener sistemas muy sofisticados y dotados de inteligencia (como cadenas de montaje) que no se mueven de su sitio, y por otra parte hay sistemas como los llamados “robots aspiradores” que se mueven de forma autónoma aspirando por toda la casa, pero que desde luego no tienen apenas inteligencia y no merecen el apelativo real de robots.

Si no se puede contar “máquinas humanoides” ni  contar “sistemas que se desplacen”...
¿Se puede plantear contar al menos  “brazos”?  
El problema es que muchos sistemas pueden no tener “brazos”, sino rampas, compuertas, incluso aunque lo tengan, no siempre tendrán forma de “brazo”, y aunque tengan forma de brazo pueden no tener “inteligencia”. Puede ser un brazo controlado por un humano para manejar cargas pesadas o peligrosas (como en instalaciones nucleares). Además, ¿Cuantos brazos determinan  UN robot? Un robot puede tener 1, 2 3 o n brazos controlados por un solo “cerebro”. O utilizar las “piernas” como “brazos”. ¿Pagaría lo mismo un “robot” con 1 brazo que con 3?. Y si el brazo tiene 4 manos productivas? 


Robot para cirugía (By Nimur at the English language Wikipedia, CC BY-SA 3.0)
Y por supuesto, no podemos olvidar los “coches autónomos”. Un coche autónomo requiere una gran “inteligencia” para poder tomar decisiones rápidamente, gran cantidad de sensores (sentidos) y es una tecnología que seguramente reemplazará muchos empleos actuales (taxistas, conductores de autobús y camión, ..), sin embargo no es muy probable que veamos una máquina humanoide sentada al volante. En los coches autónomos, todo el coche es un “robot”, con la inteligencia, los sensores y todos los mecanismos embebidos en la estructura.

Coche autónomo (De Mariordo (Mario Roberto Durán Ortiz) - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0 )
El plantear un inventario desde el punto de vista de la “inteligencia”, independientemente de su forma tiene varios problemas. Por una parte, potencialmente cualquier ordenador o incluso móvil que maneje algún elemento mecánico entraría en esa categoría (ya hemos descartado la movilidad o el aspecto humanoide) , ya que  cuenta con un procesador y elementos que interactúan. Incluso una Raspberry ( https://es.wikipedia.org/wiki/Raspberry_Pi ) o una impresora 3D (https://es.wikipedia.org/wiki/Impresora_3D) podría entrar en esa categoría. Ello sin contar con que podría “quitarse y ponerse” los elementos mecánicos, y entonces tendríamos un ordenador “normal”, sobre los cuales no existe actualmente “impuesto robot”, por lo que la contabilización sería difícil. 
El otro problema es ¿cómo contar “cabezas”? Los procesadores tienen múltiples núcleos que pueden realizar procesos diferentes. Además, un mismo ordenador físico puede estar simulando varios ordenadores virtuales, o un ordenador virtual puede estar desplegado “en la nube”. Y desde luego, un ordenador (virtual o no), según su potencia podría estar controlando cientos de mecanismos simultáneamente.

Mini robots. Swarn Robots (By Farshadarvin - Own work, CC BY-SA 4.0)

Para acabar de complicar las cosas hay muchos proyectos e iniciativas de construcción de múltiples mini-robots” con una inteligencia “colectiva” capaces de trabajar en equipo para conseguir tareas complejas. (http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/08/140815_tecnologia_enjambre_robots_kilobots_ch , https://en.wikipedia.org/wiki/Swarm_robotic_platforms ) ¿Se deben considerar un único robot? ¿varios? ¿un robot cada docena de mini-robots?.
Posiblemente los robot humanoides se verían más en usos no productivos (Ej.: ayudas a domicilio para personas con limitaciones de movimiento) donde sí interesa una figura humanoide que se mueva por entornos muy variables y maneje los mismos objetos que una persona y para pymes cuyo volumen no justifica tener robots especializados (Ej.: un robot conduce un vehículo, carga paquetes, pinta y sierra) sino utilizar un robot de propósito general.

Entonces, ¿sobre qué cobrar impuestos?


Por tanto, debemos descartar el contar “máquinas humanoides que se traslade de forma autónoma y cuentan con cerebro/inteligencia y sentidos para percibir el entorno” por unas instalaciones para poder aplicarles un impuesto.

 El plantearse como medida los puestos de trabajo a los que DIRECTAMENTE  reemplaza llevaría por extensión a plantearse que cualquier ordenador, un tractor o una cosechadora han reemplazado directamente puestos de trabajo, ya que una sola persona, con la ayuda de esos elementos, hace el trabajo que antes hacían 5 o 10. De hecho, el Metro de Madrid acaba de anunciar el plazo de cierre para 2018 de las últimas taquillas, sustituidas por las máquinas expendedoras de billetes, máquinas que no pueden considerarse robots ¿o sí?. 
Un ejemplo de futura sustitución son las pruebas de impresoras 3D de construcción, que IMPRIMEN una casa completa (http://www.expansion.com/economia-digital/innovacion/2016/12/05/58416f92468aeb59758b4591.html , http://www.ticbeat.com/tecnologias/imprimen-una-casa-integramente-en-3d-sobre-el-terreno-en-solo-24-horas/http://www.youtube.com/watch?v=OYqBxEAtXZA ), que evidentemente puede sustituir a una cuadrilla completa.

La imposibilidad de acotar o cuantificar, salvo excepciones que serían un agravio comparativo, qué es un robot creo que justifica plantear una medida indirecta, y esa podría ser una ponderación de los impuestos de empresa (Sociedades, IVA,..) “per cápita”, es decir por empleado

Esta ponderación reflejaría el grado de robotización/automatización general de la empresa, lo que abarcaría los distintos tipos de grados de máquinas y robots, y premiaría bonificando a las empresas que, a igualdad de beneficios,  empleen más personal, consideradas “socialmente más responsables” al crear más empleo.

Esta medida, aplicada directamente, perjudicaría a las empresas que gracias a la organización y procedimientos, no a la sustitución de personas por máquinas o robots, obtienen más beneficios. Para ello debería ponderarse igualmente lo invertido en maquinaria (activos, material mobiliario, etc.) de forma negativa, es decir, a igualdad de beneficios y personal una empresa con más maquinaria tendría una carga impositiva mayor. Esto además en principio primaría a las empresas más “medioambientalmente responsables”, ya que requiere menos maquinaria que hay que producir y finalmente hay que reciclar, utilizando recursos naturales.
Un efecto colateral de este modelo es que penalizaría las empresas puramente especulativas o intermediarias, que con muy poco personal obtienen grandes beneficios.

En cualquier caso, el  tema es muy complejo y obligará durante mucho tiempo a reflexionar y debatir sobre él.