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miércoles, 12 de junio de 2019

CPDs "tuneados"


En los últimos años se está produciendo de forma exagerada lo que podríamos llamar “CPD tuneados”. Y utilizo esa expresión por comparación con esos coches que podemos encontrar por la calle, con alerones y extensiones de diverso tipo, luces por debajo y pintados con unos diseños de gusto discutible, y que sin embargo en ocasiones tienen un motor y unos amortiguadores “manifiestamente mejorables”.


"DSC01000" by carc772 is licensed under CC BY-NC-SA 2.0

De forma equivalente, nos encontramos con empresas que carecen de herramientas de gestión documental (https://pensamientocriticoti.blogspot.com/2018/02/la-maldicion-de-la-gestion-documental.html), con procesos sin automatizar con herramientas de  BPM o de Gestión de Expedientes, servidores y sistemas de bases de datos obsoletos y en general, sin los sistemas ESTRUCTURALES adecuados, pero que sin embargo están analizando cómo utilizar BlockchainBigdata o Machine Learning  a pesar de que probablemente no podrán aplicarlo o no les será de utilidad ( https://pensamientocriticoti.blogspot.com/2018/03/por-que-bigdata-no-es-para-todo-el-mundo.html ) o cómo desplegar en la Nube (Cloud) aunque en ocasiones puede resultarles más costoso o incluso ilegal de acuerdo a la normativa del país.

Hace tiempo, herramientas y tecnologías aplicables a mejorar y automatizar los procesos de una empresa, y por tanto a ser más competitivos, eran objeto de análisis y selección exclusivamente del departamento de tecnología/informática/TI y el resto de los departamentos simplemente solicitaban que se mejorara o informatizara procesos o área concretas, “como fuese”, ya fuera adquiriendo equipos, desarrollando programas o comprando productos. Es decir, los usuarios indicaban qué funcionalidad querían y los técnicos buscaban cómo ofrecerla de la mejor manera posible.

Sin embargo, últimamente diversos términos y tecnologías “se han puesto de moda”, son “cool” y desde multinacionales hasta pymes solicitan a los departamentos de TI “que instalen Bigdata”, que “apliquen Machine Learning” o que se implante cualquier otra tecnología en boga.

Por supuesto, muchas de esas tecnologías pueden ser muy interesantes y reportar beneficios pero el problema es la falta de un análisis racional antes de emprender su uso. Volviendo al ejemplo de los coches ¿Tiene sentido añadir unos alerones nuevos cuando el motor no funciona bien y los amortiguadores no prestan la amortiguación adecuada? ¿No es más racional, y aportan mayor rendimiento, el mejorar y poner a punto los elementos básicos del coche en lugar de añadir anexos que aportan poco (o incluso no aportan nada)?

 Cuando la racionalidad y el rendimiento prima, por supuesto que es así; en Fórmula 1 nadie “toca un tornillo” sin exhaustivos estudios, ya que se trata de optimizar todo (consumo, resistencia, respuesta, etc.) pero esto no tiene por qué aplicar a una persona joven orgullosa de su coche, que puede desear lucirlo ante sus amistades, ya que el beneficio puede ser de imagen, no económico.


Public Domain

Sin embargo en una empresa la productividad y el rendimiento mandan, o eso debería ser. Pero el comportamiento de muchas empresas se parece más al de la persona joven que quiere lucir el coche que al del equipo de Fórmula 1 que quiere mejorar el rendimiento de un coche. Y para ello, como “queda bien”, se emprenden proyectos costosos y en muchos casos inútiles, para implantar tecnologías innecesarias o no aplicables.

Por supuesto que puede considerarse  una inversión como mejora de imagen, ya que se ofrece una visión de empresa moderna, pero en cualquier caso analizando el coste/beneficio, lo que no suele ser el caso.

A esta “orgía tecnológica” innecesaria contribuyen muchas empresas que ofrecen un futuro maravilloso y consiguen vender proyectos costosos, y en muchas ocasiones inútiles o con pocos beneficios, en base a unas expectativas irreales o excesivas (Algunos ejemplos de que "no es oro todo lo que reluce": https://medium.com/@kaistinchcombe/decentralized-and-trustless-crypto-paradise-is-actually-a-medieval-hellhole-c1ca122efdec , https://hackernoon.com/ten-years-in-nobody-has-come-up-with-a-use-case-for-blockchain-ee98c180100 , https://www.bloomberg.com/news/features/2018-03-09/bitcoin-is-ridiculous-blockchain-is-dangerous-paul-ford ).

Pero el análisis de la eficacia o no de muchas tecnologías no es el objetivo de este texto, sino la desigualdad de medios empleados en mejorar o informatizar procesos y funciones críticas de la empresa frente a los esfuerzos invertidos en elementos “decorativos”.

En ese sentido, la participación e iniciativa de los usuarios y departamentos fuera del de TI, que es muy deseable y necesario por supuesto, no debería ser “Quiero un proyecto para implantar Bigdata/Blockchain/….” Sino “Este proceso/aplicación no es muy eficiente, convendría mejorarlo o implementarlo de nuevo” O “¿Qué sistemas podemos mejorar para que el proceso, coste o interacción con los usuarios/clientes mejore?”.

Si la respuesta a eso, tras un estudio, resulta ser que conviene implementar Blockchain/BigData/…., perfecto, bienvenido sea, pero el invertir tiempo y dinero en una tecnología por ser "moderna" nos lleva a un CPD tan “tuneado” e ineficiente como algunos de esos coches que podemos encontrar.



domingo, 21 de octubre de 2018

Productividad=Organización+Documentación


Básicamente se define productividad como la relación entre la producción obtenida (servicios, productos, ..) y los recursos empleados en la producción (materiales, personal, tiempo, etc.).

Lamentablemente, en muchas ocasiones se asocia mentalmente “productividad”,  a “lo que produce cada empleado”, es decir, “lo que se obtiene de cada sueldo” por lo que la forma de aumentar la productividad es que los empleados “trabajen mucho y cobren poco”. Aunque eso desde luego reduzca los costes, es tan erróneo como plantear que “se aumentará la productividad si no se compran ordenadores”, ya que “reducimos los costes” o que “el reparto se haga andando, para evitar la compra y mantenimiento de vehículos”.

Creo que en ámbito de las TI (como casi en cualquier otro sector por otra parte) los elementos más importantes para mejorar la productividad son la organización y la documentación. Desde luego también es importante el contar con buenos profesionales y con buenos instrumentos (tal como he argumentado anteriormente [La "barrera del sonido"]y[El altísimo coste del “ahorro” en ordenadores y equipamiento], aunque no dentro del enfoque de la productividad).

Sin embargo el mejor técnico y el mejor ordenador son casi inútiles en una entorno de trabajo desorganizado e ”indocumentado”, y lamentablemente eso es algo demasiado habitual.

 

Algunos ejemplos


Quizá el ejemplo más claro que conozco de cómo mejorar la productividad es este:




Un banco de alimentos creado tras unas inundaciones en Nueva York, organizado por una persona de buena voluntad y con mano de obra voluntaria mejoró espectacularmente su productividad  (cantidad de lotes de comida repartida) simplemente organizando mejor su trabajo y con unos mínimos costes.

Por otra parte, en el aspecto negativo, hay muchos ejemplos de tiempo perdido por falta de organización o documentación.
Por ejemplo:

  • ¿Quién no ha tenido que rehacer un proyecto porque, tras estar parcial o incluso totalmente desarrollado, un área con la que no se ha contado introduce nuevo requisitos o vetos debido a que no se cumple ciertas características? Si el proceso de definición de un nuevo proyecto (con todos sus intervinientes y momentos de intervención) estuviera definido, no se produciría esta pérdida. Todo esto es un coste evidente que  afecta negativamente a la productividad Ya que el resultado obtenido puede haber costado en ocasiones el doble de lo que costaría con un circuito bien definido.

  • ¿Quién no ha sufrido retrasos debido a que no está especificado quien debe aprobar/revisar/arreglar/instalar algún elemento? En ocasiones todo un equipo implicado en un proyecto tiene que esperar a que se confirme (o improvise) un circuito. De nuevo, son muchas horas perdidas debido a esta carencia. Incluso aunque el equipo implicado pueda ocuparse en otras tareas, siempre hay un tiempo empleado en la búsqueda, hay una pérdida de tiempo hasta que se decide que ”no se sabe” y sobre todo, de oportunidad al no cumplirse plazos.

  • Otro ejemplo habitual es la no disponibilidad de un ordenador cuando se incorpora un empleado. Estos retrasos pueden llegar a ser de 1 mes, y es evidente que, dado que es necesario un preaviso en su empresa por parte del futuro empleado, preparar el nuevo contrato en la empresa contratante, etc. se dispone de al menos 15 días desde que se sabe que se va a contratar a una persona concreta para un puesto concreto. Un circuito bien organizado puede asegurar que todo el equipo y elementos necesarios estén disponibles. De nuevo es un problema organizativo que, de no estar bien estructurado, es muy costoso.

 

Realmente no es tan difícil y merece la pena 

 

Todos estos escenarios representan costes que hacen que la productividad (recordemos, producto obtenido frente a costes/recursos aportados) se reduzca y que con un mínimo de organización pueden minimizarse. Puede argumentarse que es difícil calcular los costes, pero no lo es tanto.

Por ejemplo que un nuevo empleado esté 2 semanas sin ordenador (es decir unas 80h improductivas), asumiendo un salario de solo 24.000€, lo que implica unos costes de unos 20€/h, equivale a 1600€. En el caso de un proyecto que hay que modificar o retrasar, desde luego es más difícil, pero puede hacerse una estimación de riesgos (al igual que las compañías de seguros con los accidentes) teniendo en cuenta el coste total del proyecto y la probabilidad de cambio (que puede afirmarse que es casi “inversamente proporcional a la calidad de la organización”).

En cuanto a la documentación, suele estar igualmente “olvidada”. La documentación, en el mejor de los casos está en una herramienta de colaboración, y en la mayoría, en una carpeta de red o incluso en los equipos personales. No es demasiado habitual que esté en un gestor documental, que como su nombre indica, es la herramienta adecuada para gestionar documentos. Parece ridículo tener que recordarlo, pero lamentablemente pocas empresas tiene su documentación en un gestor documental. 

El resultado es que se emplea mucho tiempo buscando documentación (o bien porque puede estar en múltiples localizaciones, o bien porque no puede localizarse al estar incorrectamente catalogada y clasificada, con los metadatos adecuados o no está clara la última versión.

Todo ello conlleva pérdidas de tiempo, y en el peor de los casos, toma de decisiones incorrectas al basarse en documentación obsoleta, por ejemplo asumir comportamientos de versiones anteriores, o funcionamiento bajo versiones de infraestructura (Sistema Operativo, base de datos, versiones de java, servidores Web o J2EE,..) obsoletas o fuera de soporte.

Mención aparte merece la “calidad” de la documentación, independientemente del lugar en que se almacene o la corrección de su catalogación. Aunque cada vez es menos frecuente, sigue siendo bastante habitual que el “becario” o alguien “que pasa por allí”, se encargue de la documentación de muchos proyectos tecnológicos. Como consecuencia, esa documentación en muchas ocasiones simplemente detalla lo que hace la aplicación (cosa que por otra parte puede verse viéndola trabajar) y los componentes que tiene (lo que puede verse revisando el código fuente y el paquete de instalación) pero no explica realmente el funcionamiento interno, o porqué se han tomado ciertas decisiones. Es decir la información realmente importante y que conocen los perfiles más implicados en el desarrollo y con más experiencia.

Al final la productividad en muchos casos se reduce a la mitad (y no es exageración, he visto proyectos que han duplicado la carga de trabajo prevista, debido a problemas como los anteriores), algo que podría evitarse simplemente con mejor organización y documentación.


viernes, 18 de mayo de 2018

La "barrera del sonido"


Recuerdo haber oído esta expresión a dos empleados de recursos humanos tomando un café, hace muchos años en una consultora en que trabajaba. Se referían a un candidato que había “traspasado la barrera del sonido”, es decir, había superado cierta edad (desconozco si podían ser 40 o 50 años), lo que prácticamente lo descalificaba para el puesto.

Aunque el tema de la edad laboral se ha tratado en numerosas ocasiones por especialistas, y aunque parece ridículo tener que argumentar sobre algo tan evidente, especialmente en el ámbito de las Tecnologías de la Información que es el que mejor conozco, creo que no está de más volver a reflexionar sobre el alto coste económico que tiene para una empresa de Tecnologías de  la INFORMACIÓN el “tirar a la basura” toda esa INFORMACIÓN y experiencia que albergan empleados a los que se prejubila o que tienen esos candidatos a los que no se contrata.
Quizá lo primero a destacar que es creo que este modelo es principalmente aplicable a España. Los datos de que dispongo, tanto obtenidos desde Internet como directamente de otros profesionales (compañeros o proveedores) que trabajan en otros países, muestran que no ocurre, o no con tanta frecuencia, en otros países.

By Internet Archive Book Images, via Wikimedia Commons

Escenarios de “derroche”


Creo que en las empresas de TI hay tres formas en que se desperdicia el capital humano por la edad:
  • Estructura de la carrera profesional
  • Prejubilaciones y despidos
  • No contratación por edad

 

Estructura de la carrera profesional


En la mayoría de las empresas de TI no existe REALMENTE una carrera profesional PROLONGADA que permita a un buen técnico seguir evolucionando en su carrera aumentando el RECONOCIMIENTO profesional y el SUELDO.
En gran parte de las empresas de tecnología la evolución implicar dejar de ser técnico y convertirse en gestor (si se desea que el sueldo y el reconocimiento aumenten). Esto provoca que, en ocasiones, la empresa pierda un buen técnico y adquiera un mal gestor (según el clásico Principio de Incompetencia de Peter ).
Por supuesto no quiere decir que todos los jefes de proyecto deban proceder carreras de gestión (es habitual ver resultados desastrosos cuando alguien que no conoce las singularidades y características del desarrollo de software intenta gestionar o dirigir el trabajo, por lo que es recomendable que la gestión la realicen personas con experiencia en tecnología), sino que la evolución debe ser por convencimiento e interés y no de forma “forzada” para no quedarse estancado.
El resultado es que esa experiencia y conocimientos se pierden y la empresa, que posiblemente ha sustituido en  su “pool” de técnicos un perfil “caro” por uno “barato”, en lugar de aumentar su beneficio, pierde en eficiencia (produce más barato pero probablemente  más lento y con peor calidad) y posiblemente pueda tener más errores o retrasos, con los costes asociados.
Esto desde luego no ocurre, o no de forma tan acusada, en otros países (basta comparar las bandas salariales o las ofertas de empleo habituales en España y otros países). Esto se evitaría si, como ocurre en otros países, puedes encontrar un programador con 60 años al que todo el mundo consulta y respeta  al que se encarga los proyectos difíciles y pide asesoramiento.

Prejubilaciones y despidos


A lo anterior hay que sumar los despidos o prejubilaciones a partir de una edad. El argumento, que en algunos casos puntuales es cierto, de dificultad o incapacidad para reciclarse, en la mayoría de los casos no tiene ningún soporte objetivo.
El mundo de las TI ha cambiado radicalmente cada pocos años y la mayoría de los profesionales han tenido que aprender nuevas herramientas y sobre todo nuevos paradigmas y tecnologías.
El despido de esos profesionales que conocen los proyectos y herramientas de la empresa, dado que muchas veces la documentación es incompleta, o incluso no existe, hace que se pierda mucho valor y mucha productividad.
En el mejor de los casos, se perderán varios meses hasta que una nueva persona, sin experiencia, aprenda todos los detalles, por lo que el ahorro en salarios debe minorarse restando todos esos meses improductivos.
En el peor, no habrá nadie capaz de asumir la tarea, o quien la asuma lo hará con errores que tiene un coste.
Y ese coste puede ser muy grande (indemnizaciones a clientes, perdida de muchas horas de trabajo de empleados,..).
Lamentablemente no se suele imputar esos errores o pérdidas al departamento que “ha ahorrado” sino que en ocasiones parece atribuirse a “una conjunción de astros” o a “lo complicada que es la informática” por lo que no hay forma de comparar el impacto real de esos “ahorros”.
Una imputación real de lo que cuesta esos “ahorros” sustituyendo a profesionales avezados por becarios posiblemente mostrara cifras mucho peores y probablemente costes mayores.
Nadie responsable plantea usar tornillos de mala calidad para utilizarlos en piezas estructurales y sin embargo sí se considera “normal” prejubilar a profesionales “de calidad” y sustituirlos por profesionales sin experiencia. La diferencia es que cuando un tornillo se rompe y la empresa tiene que pagar indemnizaciones, las responsabilidades y la causa suele ser más clara, mientras que si un desarrollo falla y la empresa tiene que asumir indemnizaciones, la causa no siempre se plantea de forma tan clara.
Por último, como ejemplo claro del absurdo a que se llega, conozco al menos dos casos de empresas que prejubilaron a técnicos (con su indemnización correspondiente) y tras descubrir que nadie conocía cómo hacer su trabajo, tuvieron que contratarles de nuevo como consultores externos (con sus costes extras).

No contratación por edad


Los casos anteriores se producen con empleados dentro de la empresa, pero un porcentaje importante de los casos se produce por la no contratación de profesionales que han superado cierta edad.
Desde luego en este caso no aplica la obsolescencia de conocimientos o imposibilidad de reciclar, ya que si no conocen la tecnología o disciplina para la que se les requiere, no hay por qué contratarles, independientemente de su edad.
Por tanto el único motivo puede ser la edad, y en ocasiones, su banda salarial, que puede ser más alta que la de un recién licenciado. Como en el caso anterior, parece claro que la productividad y calidad compensan (en gran parte de los casos) el coste sobre un recién licenciado.


Lamentablemente, parece que estas “manías” (no he encontrado en mi vida nadie que sea capaz de dar una argumentación coherente a este tema, por lo que solo puede tacharse de “moda” o “manía”)  se extienden a algunas empresas que mantenían un criterio coherente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-05-04/empresas-trabajar-discriminacion-edad_1558692/

0 A.D. game Wildfire games (CC)
Es curioso, que ahora que está tan de moda la gamificación, y que además hace tiempo que se considera que los juegos permiten aprender técnicas y estrategias luego aplicables a la vida empresarial, no se recuerda algo que cualquier jugador de juegos de estrategia conoce:

En la mayoría de juegos de estrategia, la táctica ganadora pasa siempre por tener pocos soldados muy bien equipados y con mucha experiencia  (“caros”) y no en tener muchos  “baratos”. 

Y eso se lleva aplicando desde hace siglos al juego de estrategia por antonomasia, el ajedrez. Ningún jugador cambiaría una reina por dos o tres peones.

By User:Mutante [CC], from Wikimedia Commons


Como en otros casos, esperemos que una revisión crítica de los costes e impacto real de los “ahorros” en personal, al igual que he comentado respecto al material de trabajo  reconduzca la situación.


sábado, 10 de junio de 2017

El altísimo coste del “ahorro” en ordenadores y equipamiento.

Hace años, en un proyecto de gestión documental que estuve desarrollando para un cliente, se instaló el servidor en mi portátil, de forma que las 5 personas del equipo que yo dirigía se conectaban al mismo, desarrollaban y probaban contra él. Exactamente dos días DESPUÉS de acabar el proyecto se quemó el cargador de mi portátil. Cuando fui a la sede de la empresa en que trabajaba para solicitar un cambio, recogieron el antiguo y me indicaron que “ya me avisarían”, pues la norma era no tener recambios. Tres días después, en los que no puede prácticamente trabajar, revisar correo, etc. pude ir a recoger el cargador.
By Evan-Amos (Own work) [Public domain], via Wikimedia Commons

Haciendo una pequeña evaluación del impacto económico:
  • Coste de una fuente de alimentación media: 20€
  • Coste aproximado perdido por 3 días (asumiendo un salario medio bruto + costes empresa SS,..): (44.000 €/220 días trabajo)*3 días = 600€ por tres días de una persona
  • Si la avería se hubiera producido una semana antes: 600€* 6 personas =3.600€
La conclusión de la historia es que por no tener inmovilizados, no ya gastados (salvo que nunca se rompa ningún cargador de ningún empleado) 20€, se perdieron 600€ y se podían haber perdido 3.600€.
Las cifras pueden parecer exageradas pero no lo son en absoluto, y eso solo contando “costes”. Si esas personas estuvieran en una asistencia técnica como consultores, facturando al cliente, por ejemplo 50€/hora, hablaríamos de:
  • 50€*8h/día*3 días*6 personas = 7.200€ que no podrían facturarse (o podría hacerse “engañando” al cliente)
Tampoco se incluye “costes de oportunidad”, cumplimiento de plazos, posibles penalizaciones, impacto en otros equipos, etc.
Por un clavo se perdió una herradura, por una herradura se perdió un caballo, por un caballo se perdió una batalla, por una batalla se perdió un reino”
Puede alegarse que sin equipo se puede trabajar “en otras cosas”, pero en gran parte de las empresas actualmente, sin ordenador puede hacerse pocas cosas. El correo está en el ordenador, las herramientas de trabajo están en el ordenador, la documentación está en el ordenador, ….
Lo lamentable es que esto no es una anécdota, es un mal muy extendido.
Un extraño sentido de “ahorro” provoca que en muchas empresas de tecnología (y de muchos otros tipos) no haya habitualmente recambios, ordenadores de repuesto o que, desde que se incorpora un empleado a la empresa hasta que se le suministra el ordenador pueda pasar 1 semana (o hasta dos semanas).
Dado que en la mayoría de las empresas las compras de equipos suelen estar normalizadas y se compra una cierta cantidad de ordenadores de la misma marca y modelo, parece razonable pedir una serie de cargadores adicionales, válidos para todos (o casi) todos los equipos, de forma que, ante cualquier avería, en menos de un minuto se remplace el elemento averiado si perder ni un minuto. Según la calidad estimada de los equipos comprados, quizá un cargador adicional por cada 10 o 20 equipos. En el peor de los casos, suponiendo que nunca se estropee ninguno, se habrá gastado un poco de dinero, en el mejor, se habrá ahorrado miles de euros a la empresa.
Pero aún se puede ir “más lejos” en cuanto a evitar pérdidas de tiempo con una pequeña inversión. A raíz del incidente que citaba inicialmente, recuerdo que un compañero me comentó que en su empresa anterior, se entregaban AUTOMÁTICAMENTE, con cada portátil, DOS cargadores. De forma que uno se dejara fijo en la oficina y otro estuviera siempre en el maletín del portátil. Esto ahorra:
  • el estar colocando y recogiendo el cargador cada vez que se llega a la oficina,
  • el riesgo de olvidar el cargador y solo poder trabajar 2 horas fuera (en cliente, reuniones,   guardias o incidencias),
  • por supuesto las posibles averías del cargador, etc.
Simplemente 1 minuto diario de ahorro para conectar el cargador implicaría 220 minutos/año lo que amortiza sobradamente los 20€, sin contar el resto de factores, que no son en absoluto desdeñables.
Esto ocurre con un elemento aparentemente menor y trivial. Si pensamos en el ordenador de trabajo, el efecto es mucho mayor. Suele darse dos “ahorros” habituales:
  1. No tener equipos disponibles de reserva, tanto para las nuevas incorporaciones como para posible averías
  2. Tener equipos poco potentes.
En cuanto a no tener equipos de reserva ya preparados e instalados con las aplicaciones licenciadas y habituales de la empresa, tanto para entregarlos a los nuevos empleados como para dar un equipo temporal de sustitución, es un mal muy extendido. Conozco empresas donde se tarda en entregar el nuevo equipo una semana y hasta un mes. De nuevo aplicando los cálculos anteriores, contando con 200€/día * 5 días, se pierden 1.000€ /semana y 4.000€/mes. De nuevo sin contar otros costes como impacto en otras personas, retrasos, mala imagen, descontento del empleado,... Estas pérdidas aplicarían tanto a los casos en que no se tiene un equipo preparado para los nuevos empleados como los casos de averías.
Respecto al ahorro en la compra de los equipos, tiende a comprarse equipos “económicos“ para todos los empleados, y, aunque esto puede ser válido para los que solo realizan tareas ofimáticas, no lo es para una gran parte de las tareas habituales hoy en día, desarrollo, diseño, edición, calculo, administración, etc. Por ejemplo programando aplicaciones es necesario compilar con mucha frecuencia, instalar servidores de aplicaciones o de bases de datos en el ordenador personal, arrancar un simulador de móvil, etc. Son tareas que llevan mucho tiempo, requieren ordenadores potentes y que en muchos casos obligan al usuario a esperar en diversas tareas (compilación, despliegue, realizar pruebas automáticas, etc.)
Un equipo que permita trabajar un 1% más rápido (algo no muy difícil: CPU Benchmark, Disco duro vs Disco de estado solido) implica ganar/ahorrar 2 días/año, es decir 400€. Con una amortización de 3 años implica 1.200€. Es decir una ganancia de solo un 1% justificaría gastar 1.200€ mas, y desde luego esa no es la diferencia de precio entre equipos con un 1% más de potencia.
Por shigeru23 [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) undefined CC BY-SA 3.0

Dado que el ahorro que se consigue invirtiendo un poco en recambios y equipos más potentes parece evidente, ¿Por qué no es la norma? (al menos según mi experiencia y la de muchas personas que conozco)
Creo que hay varios motivos:
  • Por una parte hay entidades en las que probablemente no se hacen los cálculos y se piensa, sin más análisis, que “tener unas fuentes de alimentación y unos ordenadores ‘sin usar’ es un derroche, hay que ahorrar y gastar lo menos posible”.
  • Posiblemente hay empresas que esperan que los empleados compensen las carencias de equipamiento con un esfuerzo extra: “Tendrás que trabajar este fin de semana para compensar esos días que has tenido el equipo estropeado”, “Esto tiene que estar en fechas, aunque haya que quedarse a cenar tiene que estar compilado y probado”,.. (lo que a la larga tiene otro coste mayor, descontento, pérdida de conocimiento cuando los empleados se “queman” y se van, y mala calidad por las prisas e imposibilidad de probar para entregar a tiempo).
  • Por último, creo que hay otro motivo, debido a la conversión de muchas instituciones en “reinos de taifas”, ya sea por el modelo organizativo y contable simplemente o porque determinados servicios se contraten a una empresa externa. Si un departamento tiene que dar un servicio (como ofrecer equipos informáticos) y únicamente se evalúa como criterio los costes de ese departamento, evidentemente cuanto menos gaste y menos tenga inmovilizado, tanto en potencia como en recambios, mejor. Si a ese departamento no se le aplica un acuerdo de nivel de servicio (S.L.A.) adecuado, que implique por ejemplo que ningún empleado podrá estar sin equipo más de dos horas, o que un proceso normal de trabajo (compilación, diseño, etc.) debe realizarse en menos de un tiempo X, lógicamente se está potenciando el ahorro y considerando como “eficaz” ese departamento, a costa de penalizar a los demás departamentos de la entidad.