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miércoles, 30 de octubre de 2019

Cloud o “cuidado con La Nube, que puede ser de tormenta”.


Uno de los temas tecnológicos “de moda“ estos últimos años es la de “Computación en la nube”  o de forma abreviada Cloud o la Nube. El problema es que con ese término se referencia en muchas ocasiones  conceptos distintos o erróneos, se mezclan aspectos técnicos con otros operativos/económicos y además se atribuye propiedades casi mágicas que van a arreglar todos los problemas tecnológicos de una entidad. Este artículo reflexiona, como es habitual de forma crítica, sobre los diferentes conceptos y hasta qué punto pueden ser una solución o un problema adicional.

Sistema VirtualBox en Windows7 ejecutando dos máquinas virtuales: Linux Mint17 y Ubuntu14.04 Gnome3. Waspteo [CC0]

 

Conceptos

 

Para empezar ¿qué quiere decir Computación en la nube?
Básicamente se trata de disponer de “servicios informáticos” (ordenadores, bases de datos, aplicaciones,..) gestionados por una empresa. Es decir, en lugar de comprar un ordenador (o un programa) me conecto a un sistema remoto que una empresa me ofrece pagando por horas, meses, uso, etc.
Pero, ¿Eso no es lo que se hacía ya hace años, antes incluso de la Burbuja de las .COM, cuando contrataba un hosting o Alojamiento Web para publicar mis páginas o mi base de datos de productos y servicios?
Si, realmente sería lo mismo (o una variante), así que lo primero que habría que aclarar es que no se acaba de descubrir ni es algo “revolucionario”, lleva utilizándose más de 20 años. E incluso si se retrocede a los albores de la informática, el alquiler de tiempo de grandes ordenadores (Mainframe) se practicaba hace ya 50 años.
No obstante el modelo se ha formalizado y ampliado, tanto tecnológicamente como comercialmente, y además la mejora de las comunicaciones y la extensión del uso de los móviles lo ha reforzado.

Suele distinguirse varios “modelos” de servicio:
  • Iaas (Infrastructure as a Service) lo que de forma muy simplificada puede traducirse como que contratamos “hardware” es decir un “ordenador”, un “disco”, “servicios de red”, etc. Es decir se dispone de “ordenadores virtuales” que configuramos según nuestras necesidades y dentro de los cuales podemos instalar los sistemas operativos que deseemos (y que debemos tener licenciados si lo requieren) y adicionalmente los programas elegidos. Esta es una posibilidad que desde hace unos 12 años ha estado disponible para instalar en ordenadores físicos en las instalaciones de cualquier empresa, utilizando programas como Virtual Box o VMWare pero que ahora se ha generalizado, permitiendo el disponer de ordenadores “remotos”.
  • PaaS (Platform as a Service) que de forma simplificada puede traducirse como que se contrata un “ordenador con software instalado” (sistema operativo, entorno Java, php, python, servidor web, base de datos, etc.). Este modelo se asimilaría al tradicional de hosting.
  • SaaS (Software as a Service) En ese modelo lo que se contrata es el uso de un software (por ejemplo: un programa de contabilidad, gestión de ventas, gestión de Centros de llamadas-Call Centre, etc...). En lugar de adquirir un software, instalarlo y gestionarlo, se contrata el uso de uno, pagando por usuarios, períodos de tiempo, etc. Y una empresa gestiona todo el sistema, dando de alta usuarios, realizando copias de seguridad, gestionando licencias, almacenamiento, etc. De forma transparente totalmente para los usuarios, que simplemente utilizan un servicio sin todas las complejidades que implica por detrás.


Además de estos tipos de servicio (cuyas fronteras no siempre son claras), hay otras criterios importantes, como pueden ser la división entre Nube Pública (Es decir servicios expuestos “a todo el mundo”, de los cuales contratamos una parte), Nube Privada (Una nube “particular” para una entidad, lo que podría asimilarse a “no alquilo un apartamento = ‘Nube Pública’ sino todo un edificio, incluyendo mi propia recepción-control de entrada”) y Nube Híbrida (Combinando elementos de Nube Pública y Nube Privada o elementos de infraestructura propia).

Sam Johnston [CC BY-SA 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)]
Hay un elemento importante a tener en cuenta que es ¿qué tipo de “máquina virtual” utilizo?
En estos últimos años se ha extendido un modelo de virtualización muy novedoso, la tecnología de contenedores , dentro de los cuales destaca Docker.
De forma simplificada, se trata de manejar contenedores, o “mini ordenadores” (estamos hablando en ocasiones de menos de 500M, es decir menos memoria que cualquier teléfono actual) con un “mini sistema operativo” (que suele ser el núcleo de Linux) y con una forma de trabajo en la que, en lugar de instalar el programa, se copia simplemente la máquina virtual con todo ya instalado. Si hace falta más potencia, se hacen dos copias de la máquina, etc. Como en los casos anteriores, puede utilizarse Docker sin acudir a la Nube, es decir podría utilizarse imágenes Docker dentro de nuestros propios sistemas.





Por último, hay que destacar que las principales empresas que ofrecen servicios en la Nube incluyen además servicios propietarios que solo ellos tienen (servicios de almacenamiento avanzado, de base de datos, de inteligencia artificial, etc.)

 

Coste


¿Cómo se cobra? Es muy variable y MUY complejo, y depende de cada proveedor. La idea general es de “pago por uso”, es decir contratamos una suscripción (bolsa económica) y podemos crear nuestra infraestructura de acuerdo a ese importe (por ejemplo la suscripción puede permitir crear dos máquinas “pequeñas” o una “grande”).
Sin embargo no es tan sencillo, porque también se puede contabilizar factores como:
    •  el tiempo que esas máquinas están funcionando
    •  la cantidad de bytes cargados o descargados
    • los bytes almacenados
    • el ancho de banda disponible para acceder o descargar
    • el número de operaciones de almacenamiento
    • El tipo/velocidad de respuesta del disco (HDD o SDD)
    • ….
Ciertos proveedores limitan alguno de esos factores, de forma que, por ejemplo, la máquina de tipo A está limitada a X capacidad simultánea u ofrecen paquetes cerrados (Ej: máquina con 4 CPU, 8G RAM y 50G de disco)
Como ejemplo, en estas direcciones pueden estudiarse las complejas tarifas de dos de los principales proveedores: Amazon  y Azure
En principio parece que por “economía de escala”, un proveedor de Nube podría ofrecer el servicio por un coste menor que el tenerlo en nuestras instalaciones, pero no hay que olvidar que estamos “alquilando” y, dependiendo de las necesidades y uso, el alquiler puede salir más rentable o menos (si no fuera así, ninguna empresa compraría camiones o furgonetas y las alquilarían siempre).

 

Ventajas

 

Como hemos visto, “casi todo” lo que puede hacerse en la Nube, puede hacerse en nuestras propias instalaciones, de forma que las principales ventajas serían:
  1. Flexibilidad: En una o dos horas puede activarse una nueva máquina, no hay que comprar hardware. Incluso aunque se disponga de un sistema interno de virtualización, normalmente estarán optimizados los recursos y no habrá mucha capacidad sobrante para crear una máquina virtual. Esto puede ser especialmente útil para realizar pruebas o cálculos puntuales, creando un gran número de máquinas para un uso puntual, que luego se liberan. Tambien puede utlizarse para una nueva empresa que no quiere invertir demasiado, o para tareas que re realizan períodicamente (procesos semanales o mensuales intensivos que requieren ordenadores que no se utilizan salvo en esos momentos).
  2. No requerir ciertos perfiles profesionales: La administración y gestión de disponibilidad de las máquinas está delegada a otra empresa, de forma que no es necesario contratar por ejemplo un profesional que no tendría trabajo todo el tiempo. No obstante esta función, en cuanto la empresa tenga cierto volumen, justifica la contratación de una persona, y en cualquier caso, siempre podría contratarse esos servicios a otra empresa para realizarlos de forma remota con los ordenadores locales sin estar en la Nube.
  3. Disponer de servicios específicos que se ofrecen únicamente en La Nube: Algunos proveedores ofrecen productos/servicios (de almacenamiento, base de datos, análisis, estadísticas, Inteligencia Artificial,..) que solo ofrecen ellos. En ese caso, más que La Nube, se trata de utilizar un servicio que no está disponible en otro ámbito.
  4. Acceso mundial: No es necesario crear una estructura de servidores y una DMZ en nuestras instalaciones para publicar ciertos servicios y servidores (por ejemplo para colaboradores, otras empresa, etc.). No obstante no hay que olvidar que esa información que se publique en La Nube, deberá sincronizarse con los servidores internos (salvo que sea información aislada y todo el trabajo y proceso se haga en esos servidores). Adicionalmente, puede obtenerse resultados similares para colaborar con empleados y otras entidades usando una VPN.
  5. Coste: En principio puede resultar rentable pagar por uso, y por ejemplo apagar ciertos servidores durante noches o fines de semana. Es un modelo de "alquiler" frente a "compra". Además, una empresa que preste este servicio tiene miles de servidores y aprovecha el tiempo en que un usuario apaga para ejecutar tareas de otro, frente a un modelo habitual en que solo presta servicio 8h o 12h.

 

Inconvenientes

 

  1. Coste: (SI, no está repetido por error, La Nube puede resultar MUY cara) En este punto ya depende mucho de los costes y economía de escala que tenga cada empresa/institución. Depende mucho de cada caso, uso y precios. Una empresa pequeña puede no requerir alguno de los servicios (soporte 24 horas, Alta disponibilidad, escalado automáticos,..) que se incluyen “automáticamente”, y puede resultarle caro. Una grande, a partir de un volumen, lo resuelve internamente con sus equipos y profesionales y puede resultarle más barato que en La Nube, por lo que tampoco le representa una ventaja. La única forma es analizar en cada escenario el coste completo (teniendo en cuenta todos los factores por supuesto)..
  2. Seguridad: Por supuesto que cualquier sistema puede ser potencialmente atacado y accedido. Pero si está públicamente disponible en Internet (y por tanto solo protegido por una clave) siempre será más inseguro que un sistema interno al que no puede accederse públicamente desde Internet.
  3. Legislación: La legislación de muchos países (incluida la Comunidad Europea) limita el manejo de datos personales, que no pueden almacenarse en cualquier lugar. Incluso en algunos países de Sudamérica, los datos y documentos no pueden salir del país. Teniendo en cuenta que para los datos almacenados en la Nube no está especificada su ubicación (o en algunos casos se especifica pero eligiendo una central “de zona” que abarca muchos países), hay muchos casos en que no es legal el uso para manejar datos personales.
  4. Integración: Salvo que tengamos TODOS los servidores en La Nube, esos servidores en La Nube deberán conectarse con nuestros servidores internos (para actualizar datos de clientes, servicios, documentación, pedidos, expedientes,…). Esa integración puede ser compleja e insegura, ya que publicamos una “puerta de entrada” al corazón de nuestros servidores.
  5. Disponer de servicios específicos que se ofrecen únicamente en La Nube: Algunos proveedores ofrecen productos/servicios (de almacenamiento, base de datos, análisis, estadísticas, Inteligencia Artificial,..) que solo ofrecen ellos.  Si, tampoco está repetido por error. Depender de un fabricante y usar un servicio que solo ofrece el significa una dependencia muy fuerte. Si el producto no va bien y se retira, o si el precio sube desorbitadamente, no hay alternativa (y si la hay implicará un desarrollo o modificaciones de los proyectos importantes, ya que son productos propietarios cuya forma de integración/invocación no suele ser estándar)

 

Y ¿entonces?...

 

Como en cualquier otra decisión, no hay respuestas absolutas, aunque sí hay algunas consideraciones a tener en cuenta antes de decidir y sobre todo delimitar el alcance de la decisión y el sentido de la decisión, para poder evaluarla correctamente.

El decidir “nuestra estrategia es el uso de La Nube” NO es una decisión tecnológica sino principalmente económica, al igual que lo sería decidir que otra empresa gestione nuestros equipos.

Si por Nube se entiende manejar máquinas virtuales ( que hace años que puede hacerse, lo raro empieza a ser no tenerlas), la decisión tecnológica sería “nuestra estrategia es virtualizar todos los ordenadores” (lo cual puede hacerse en nuestras instalaciones o en un proveedor de Nube, y la decisión será económica). En cualquier caso, serían dos decisiones:
    1- Analizar las ventajas e inconvenientes de Virtualizar (principalmente tecnológica)
    2- Analizar DONDE se hace, en nuestras instalaciones o en La Nube (principalmente económica)

Si por Nube se entiende utilizar Docker, esta SI es una decisión tecnológica muy importante, ya que la forma de desarrollar, administrar y monitorizar es muy diferente al uso de máquinas “normales” (virtualizadas o no), pero que puede llevarse a cabo igualmente “dentro” o “fuera”. Pero en ese caso la decisión es “nuestra estrategia es usar Docker para todos los proyectos”. En cualquier caso, serían dos decisiones:
    1- Analizar las ventajas e inconvenientes de usar Docker (principalmente tecnológica)
    2- Analizar DONDE se hace, en nuestras instalaciones o en La Nube (principalmente económica)

Si por Nube se entiende utilizar unos servicios concretos de un proveedor concreto, la decisión SÍ es tecnológica, pero no debe expresarse como “nuestra estrategia es el uso de La Nube” sino “nuestra estrategia es el uso de los servicios A y B del proveedor X” (habitualmente sin otras alternativas).

Una vez delimitado el sentido y alcance de la decisión, entonces realmente podremos analizar sobre los factores importantes (económicos, tecnológicos, seguridad, dependencia, nivel  de servicio, etc.) y tomar la decisión adecuada.

Por mucho que se ponga de moda, como cualquier otra tecnología, el uso de La Nube NO es la panacea, en unos casos puede ser muy útil y en otros casos un problema (y caro). Si nos acercamos corriendo a La Nube si analizarlo previamente, podemos encontrarnos con que es una Nube de tormenta...

miércoles, 12 de junio de 2019

CPDs "tuneados"


En los últimos años se está produciendo de forma exagerada lo que podríamos llamar “CPD tuneados”. Y utilizo esa expresión por comparación con esos coches que podemos encontrar por la calle, con alerones y extensiones de diverso tipo, luces por debajo y pintados con unos diseños de gusto discutible, y que sin embargo en ocasiones tienen un motor y unos amortiguadores “manifiestamente mejorables”.


"DSC01000" by carc772 is licensed under CC BY-NC-SA 2.0

De forma equivalente, nos encontramos con empresas que carecen de herramientas de gestión documental (https://pensamientocriticoti.blogspot.com/2018/02/la-maldicion-de-la-gestion-documental.html), con procesos sin automatizar con herramientas de  BPM o de Gestión de Expedientes, servidores y sistemas de bases de datos obsoletos y en general, sin los sistemas ESTRUCTURALES adecuados, pero que sin embargo están analizando cómo utilizar BlockchainBigdata o Machine Learning  a pesar de que probablemente no podrán aplicarlo o no les será de utilidad ( https://pensamientocriticoti.blogspot.com/2018/03/por-que-bigdata-no-es-para-todo-el-mundo.html ) o cómo desplegar en la Nube (Cloud) aunque en ocasiones puede resultarles más costoso o incluso ilegal de acuerdo a la normativa del país.

Hace tiempo, herramientas y tecnologías aplicables a mejorar y automatizar los procesos de una empresa, y por tanto a ser más competitivos, eran objeto de análisis y selección exclusivamente del departamento de tecnología/informática/TI y el resto de los departamentos simplemente solicitaban que se mejorara o informatizara procesos o área concretas, “como fuese”, ya fuera adquiriendo equipos, desarrollando programas o comprando productos. Es decir, los usuarios indicaban qué funcionalidad querían y los técnicos buscaban cómo ofrecerla de la mejor manera posible.

Sin embargo, últimamente diversos términos y tecnologías “se han puesto de moda”, son “cool” y desde multinacionales hasta pymes solicitan a los departamentos de TI “que instalen Bigdata”, que “apliquen Machine Learning” o que se implante cualquier otra tecnología en boga.

Por supuesto, muchas de esas tecnologías pueden ser muy interesantes y reportar beneficios pero el problema es la falta de un análisis racional antes de emprender su uso. Volviendo al ejemplo de los coches ¿Tiene sentido añadir unos alerones nuevos cuando el motor no funciona bien y los amortiguadores no prestan la amortiguación adecuada? ¿No es más racional, y aportan mayor rendimiento, el mejorar y poner a punto los elementos básicos del coche en lugar de añadir anexos que aportan poco (o incluso no aportan nada)?

 Cuando la racionalidad y el rendimiento prima, por supuesto que es así; en Fórmula 1 nadie “toca un tornillo” sin exhaustivos estudios, ya que se trata de optimizar todo (consumo, resistencia, respuesta, etc.) pero esto no tiene por qué aplicar a una persona joven orgullosa de su coche, que puede desear lucirlo ante sus amistades, ya que el beneficio puede ser de imagen, no económico.


Public Domain

Sin embargo en una empresa la productividad y el rendimiento mandan, o eso debería ser. Pero el comportamiento de muchas empresas se parece más al de la persona joven que quiere lucir el coche que al del equipo de Fórmula 1 que quiere mejorar el rendimiento de un coche. Y para ello, como “queda bien”, se emprenden proyectos costosos y en muchos casos inútiles, para implantar tecnologías innecesarias o no aplicables.

Por supuesto que puede considerarse  una inversión como mejora de imagen, ya que se ofrece una visión de empresa moderna, pero en cualquier caso analizando el coste/beneficio, lo que no suele ser el caso.

A esta “orgía tecnológica” innecesaria contribuyen muchas empresas que ofrecen un futuro maravilloso y consiguen vender proyectos costosos, y en muchas ocasiones inútiles o con pocos beneficios, en base a unas expectativas irreales o excesivas (Algunos ejemplos de que "no es oro todo lo que reluce": https://medium.com/@kaistinchcombe/decentralized-and-trustless-crypto-paradise-is-actually-a-medieval-hellhole-c1ca122efdec , https://hackernoon.com/ten-years-in-nobody-has-come-up-with-a-use-case-for-blockchain-ee98c180100 , https://www.bloomberg.com/news/features/2018-03-09/bitcoin-is-ridiculous-blockchain-is-dangerous-paul-ford ).

Pero el análisis de la eficacia o no de muchas tecnologías no es el objetivo de este texto, sino la desigualdad de medios empleados en mejorar o informatizar procesos y funciones críticas de la empresa frente a los esfuerzos invertidos en elementos “decorativos”.

En ese sentido, la participación e iniciativa de los usuarios y departamentos fuera del de TI, que es muy deseable y necesario por supuesto, no debería ser “Quiero un proyecto para implantar Bigdata/Blockchain/….” Sino “Este proceso/aplicación no es muy eficiente, convendría mejorarlo o implementarlo de nuevo” O “¿Qué sistemas podemos mejorar para que el proceso, coste o interacción con los usuarios/clientes mejore?”.

Si la respuesta a eso, tras un estudio, resulta ser que conviene implementar Blockchain/BigData/…., perfecto, bienvenido sea, pero el invertir tiempo y dinero en una tecnología por ser "moderna" nos lleva a un CPD tan “tuneado” e ineficiente como algunos de esos coches que podemos encontrar.



jueves, 7 de marzo de 2019

Los Framework de desarrollo, un "regalo envenenado"



Voy a expresar algo que, aunque a muchos desarrolladores “horrorizará”, estoy seguro de que muchos otros comparten: Los Framework  (marcos de desarrollo) son un “regalo envenenado”.

Aunque su uso está muy extendido y existen muchos Frameworks, generalmente suelo evitar su uso para los proyectos en que participo y creo que en muchos casos, a pesar de sus aparentes ventajas, son contraproducentes.

Por supuesto esto no es una norma absoluta, y hay casos en que sí me parece apropiado, ya sea por normalizar desarrollos o porque el proyecto lo requiera.
El problema es que muchos Arquitectos y Desarrolladores dan por supuesto que “deben utilizarse”, que "es la mejor opción" y “te miran como un marciano” si, por ejemplo, argumentas que prefieres no usar Hibernate.

Sin embargo, tal como predica el pensamiento crítico, no debemos asumir nada sin reflexionar. Argumento a continuación por qué no es tan evidente la ventaja.

 

Framework vs bibliotecas.

El primer punto a aclarar es la denominación de Framework de desarrollo y su diferencia con las bibliotecas de desarrollo, librerías o APIs de productos o servicios.

En cualquier lenguaje de programación, cuando hablamos de bibliotecas, nos referimos a un conjunto de funciones , métodos y clases que nos permiten realizar diversas operaciones (ordenar listas de valores, reproducir archivos de audio o video, generar gráficos, acceder a servicios o a bases de datos,  etc.). Por tanto cuando desarrollamos un programa y utilizamos bibliotecas, debemos construir y elaborar la lógica del programa, y cuando necesitamos utilizar unos servicios “especializados”, en lugar de programarlos desde cero, se acude a esas bibliotecas que alguien ha construido previamente (y que se habrán publicado como software libre o  como producto privativo, con sus correspondientes licencias). Es decir en este escenario, la lógica y el marco de trabajo lo impone el proyecto, que solo acude a las bibliotecas para algunas funciones.

En cambio, cuando desarrollamos utilizando algún framework (como AngularJS, StrutsSpringBoot  o Ruby on Rails ) el marco o modelo de trabajo lo fija el Framework, que impone una estructura, una lógica y una forma de trabajo, dentro de la cual la tarea de desarrollo del proyecto es “rellenar los huecos” (lo que no implica que sea poco trabajo, pueden ser "huecos" enormes de miles de horas de desarrollo por supuesto).


Modelo MVC usado en Frameworks como Struts (by Wooptoo [Public domain])


Comparando con un modelo más cercano a todos, si estuviéramos construyendo una estantería para nuestra casa, el modelo de desarrollo basado en librerías equivaldría a cortar las maderas a medida y, para las piezas complicadas, como cajones o elementos abatibles, comprar esas piezas ya hechas.

En cambio el equivalente a utilizar un Framework sería comprar unas estanterías con unas dimensiones fijas, y rellenar los huecos con baldas para adaptarse a nuestras necesidades.

Por supuesto el modelo no es totalmente exacto y además en ocasiones la frontera es difusa, ya que los Framework tiene bibliotecas de funciones adicionales/complementarias y las bibliotecas en ocasiones imponen una forma de trabajo. Pero como aproximación creo que es válida.

Con una biblioteca, el desarrollador “manda”, dirige el flujo y lógica e invoca las funciones deseadas cuando se necesitan-

Con un Framework, el desarrollador se “adapta” al Framework, se ajusta a esa lógica y “contrato" y es “invocado” dentro de ese modelo.

 

Ventajas de los Framework.

Por supuesto, los Framework tienen muchas ventajas:
  • Conforman un esqueleto bien estructurado, con lo que no hay que pensar en muchos aspectos (gestión de errores, verificación datos, etc.), pues ya están previstos.
  • Cuando hay un equipo grande, o varios equipos en una empresa, asegura que todos los proyectos se desarrollen igual.
  • Las personas que se incorporen a la empresa, al ser un Framework estándar, es posible que conozcan ese Framework, y pueden ser productivos antes.

Telco [Public domain]
En muchas ocasiones, y como se da por supuesto que “los Framework son muy útiles y aumentan la productividad”, solo se recuerda las ventajas, o incluso no se analiza, simplemente se utilizan porque “ahora se programa así”.
Sin embargo, “no es oro todo lo que reluce”.

 

Inconvenientes de los Framework.

Entre los principales inconvenientes, puede citarse:
  • El “sobrepeso”: Muchos Framework son “monstruosos”, e introducen una sobrecarga muy importante, lo que implica mucho más hardware para poder prestar los mismos servicios. El ahorro en tiempo de desarrollo puede no compensar el coste en infraestructura adicional.
  • La compatibilidad: En ocasiones, los Framework cambian la forma de trabajo y te obligan a cambiar gran parte del código y/o de la lógica de un proyecto. Quizá un ejemplo “sangrante” es el cambio en alguna versión de AngularJS, que lo convertía en totalmente incompatible con la versión anterior. En cambio, si una biblioteca cambia ciertos métodos o clases, es posible realizar cambios en la llamada a esos métodos, o incluso crear un recubrimiento con el “contrato” anterior, que convierta internamente las llamadas al nuevo estilo, sin afectar demasiado al grueso del programa.
  • El exceso de dependencias: Es habitual que muchos Framework arrastren muchas herramientas y bibliotecas. ¿Qué ocurre si además del Framework queremos usar otras bibliotecas, como es habitual? Esas bibliotecas, que en ocasiones requieren bibliotecas adicionales complicando aún más el escenario, pueden colisionar con las del propio Framework. El resultado es que no puedes utilizar la biblioteca que deseas y hay que buscar otras. Hay otro efecto peor, que es que la incompatibilidad surja a posteriori, es decir cuando se actualiza la versión del Framework y descubres que colisiona con alguno de los elementos que ya utilizas, lo que obliga a hacer (bastantes) cambios. Por supuesto, pueden surgir colisiones entre bibliotecas aunque no se utilice Framework, pero las probabilidades son menores y, además, siempre pueden cambiarse por otras con menos impacto que el rehacer toda la lógica.
  • La continuidad en el tiempo: Si una biblioteca desaparece, se cambia por otra con relativo esfuerzo. Si un Framework desaparece, hay que “rehacer” el proyecto.
  • El aprendizaje: Los Framework suelen ser grandes y complejos, lleva tiempo aprenderlos y entender la lógica y empezar a desarrollar bajo ellos.
  • La evolución: Al ser muy grandes, la evolución puede ser lenta y no estar disponibles para, por ejemplo, la última versión de Java, base de datos, navegador o sistema operativo.

 

¿Hay alternativas?

Si se desea acelerar el desarrollo, aumentar la calidad (evitando errores) y seguir una estructura común (para facilitar la movilidad entre equipos). ¿No hay más remedio que utilizar Framework?

No necesariamente, hay diversos recursos:
  • Crear un mini-Framework propio, creando una estructura de clases que gestionen el esqueleto, incluyendo todos los controles de errores y escenarios necesarios, y dejando que los proyectos creen subclases y sobrecarguen los elementos necesarios. No serán tan sofisticados como un framework, pero a cambio:
    • Estarán más adaptados a nuestros desarrollos y negocio
    • Serán mucho más ligeros
    • No se depende de terceros y por tanto pueden evolucionarse como nuestros desarrollos requieran.
  • Crear patrones internos, de forma que los desarrollos tengan un modelo o proyecto tipo, que se copie y cambie.
  • Definir normativas y recomendaciones internas.
  •  . . . .

 

Conclusiones

Creo que si se desea un nuevo proyecto (o reorganizar un equipo de desarrollo), antes de asumir que se utilizará el Framework XYZ (o al contrario, asumir que NO se utilizará NINGÚN Framework) es imprescindible plantearse preguntas como:

¿Cuánto ahorro en tiempo de desarrollo frente a cuánto tardo en aprenderlo?
¿Aprovecho el 100% del Framework o solo un pequeño porcentaje?
¿Es más eficaz utilizar uno o construir uno mismo un pequeño framework o librerías?
¿Es estable o puede cambiar?
¿Qué sobrecarga introduce en términos de recursos de máquina requeridos?
¿Es válido para muchos proyecto o solo este?
¿Arrastrar muchas librerías? ¿Cuales?
¿Qué limitaciones de ejecución y plataforma me impone?
. . .

Una vez sopesadas todas las opciones, con una visión crítica podremos elegir la más adecuada que en ocasiones podrá ser la que inicialmente esperábamos como “normal” y en otros casos no, pero en cualquier caso habrá sido una decisión sopesada y SIN ASUMIR nada.


domingo, 21 de octubre de 2018

Productividad=Organización+Documentación


Básicamente se define productividad como la relación entre la producción obtenida (servicios, productos, ..) y los recursos empleados en la producción (materiales, personal, tiempo, etc.).

Lamentablemente, en muchas ocasiones se asocia mentalmente “productividad”,  a “lo que produce cada empleado”, es decir, “lo que se obtiene de cada sueldo” por lo que la forma de aumentar la productividad es que los empleados “trabajen mucho y cobren poco”. Aunque eso desde luego reduzca los costes, es tan erróneo como plantear que “se aumentará la productividad si no se compran ordenadores”, ya que “reducimos los costes” o que “el reparto se haga andando, para evitar la compra y mantenimiento de vehículos”.

Creo que en ámbito de las TI (como casi en cualquier otro sector por otra parte) los elementos más importantes para mejorar la productividad son la organización y la documentación. Desde luego también es importante el contar con buenos profesionales y con buenos instrumentos (tal como he argumentado anteriormente [La "barrera del sonido"]y[El altísimo coste del “ahorro” en ordenadores y equipamiento], aunque no dentro del enfoque de la productividad).

Sin embargo el mejor técnico y el mejor ordenador son casi inútiles en una entorno de trabajo desorganizado e ”indocumentado”, y lamentablemente eso es algo demasiado habitual.

 

Algunos ejemplos


Quizá el ejemplo más claro que conozco de cómo mejorar la productividad es este:




Un banco de alimentos creado tras unas inundaciones en Nueva York, organizado por una persona de buena voluntad y con mano de obra voluntaria mejoró espectacularmente su productividad  (cantidad de lotes de comida repartida) simplemente organizando mejor su trabajo y con unos mínimos costes.

Por otra parte, en el aspecto negativo, hay muchos ejemplos de tiempo perdido por falta de organización o documentación.
Por ejemplo:

  • ¿Quién no ha tenido que rehacer un proyecto porque, tras estar parcial o incluso totalmente desarrollado, un área con la que no se ha contado introduce nuevo requisitos o vetos debido a que no se cumple ciertas características? Si el proceso de definición de un nuevo proyecto (con todos sus intervinientes y momentos de intervención) estuviera definido, no se produciría esta pérdida. Todo esto es un coste evidente que  afecta negativamente a la productividad Ya que el resultado obtenido puede haber costado en ocasiones el doble de lo que costaría con un circuito bien definido.

  • ¿Quién no ha sufrido retrasos debido a que no está especificado quien debe aprobar/revisar/arreglar/instalar algún elemento? En ocasiones todo un equipo implicado en un proyecto tiene que esperar a que se confirme (o improvise) un circuito. De nuevo, son muchas horas perdidas debido a esta carencia. Incluso aunque el equipo implicado pueda ocuparse en otras tareas, siempre hay un tiempo empleado en la búsqueda, hay una pérdida de tiempo hasta que se decide que ”no se sabe” y sobre todo, de oportunidad al no cumplirse plazos.

  • Otro ejemplo habitual es la no disponibilidad de un ordenador cuando se incorpora un empleado. Estos retrasos pueden llegar a ser de 1 mes, y es evidente que, dado que es necesario un preaviso en su empresa por parte del futuro empleado, preparar el nuevo contrato en la empresa contratante, etc. se dispone de al menos 15 días desde que se sabe que se va a contratar a una persona concreta para un puesto concreto. Un circuito bien organizado puede asegurar que todo el equipo y elementos necesarios estén disponibles. De nuevo es un problema organizativo que, de no estar bien estructurado, es muy costoso.

 

Realmente no es tan difícil y merece la pena 

 

Todos estos escenarios representan costes que hacen que la productividad (recordemos, producto obtenido frente a costes/recursos aportados) se reduzca y que con un mínimo de organización pueden minimizarse. Puede argumentarse que es difícil calcular los costes, pero no lo es tanto.

Por ejemplo que un nuevo empleado esté 2 semanas sin ordenador (es decir unas 80h improductivas), asumiendo un salario de solo 24.000€, lo que implica unos costes de unos 20€/h, equivale a 1600€. En el caso de un proyecto que hay que modificar o retrasar, desde luego es más difícil, pero puede hacerse una estimación de riesgos (al igual que las compañías de seguros con los accidentes) teniendo en cuenta el coste total del proyecto y la probabilidad de cambio (que puede afirmarse que es casi “inversamente proporcional a la calidad de la organización”).

En cuanto a la documentación, suele estar igualmente “olvidada”. La documentación, en el mejor de los casos está en una herramienta de colaboración, y en la mayoría, en una carpeta de red o incluso en los equipos personales. No es demasiado habitual que esté en un gestor documental, que como su nombre indica, es la herramienta adecuada para gestionar documentos. Parece ridículo tener que recordarlo, pero lamentablemente pocas empresas tiene su documentación en un gestor documental. 

El resultado es que se emplea mucho tiempo buscando documentación (o bien porque puede estar en múltiples localizaciones, o bien porque no puede localizarse al estar incorrectamente catalogada y clasificada, con los metadatos adecuados o no está clara la última versión.

Todo ello conlleva pérdidas de tiempo, y en el peor de los casos, toma de decisiones incorrectas al basarse en documentación obsoleta, por ejemplo asumir comportamientos de versiones anteriores, o funcionamiento bajo versiones de infraestructura (Sistema Operativo, base de datos, versiones de java, servidores Web o J2EE,..) obsoletas o fuera de soporte.

Mención aparte merece la “calidad” de la documentación, independientemente del lugar en que se almacene o la corrección de su catalogación. Aunque cada vez es menos frecuente, sigue siendo bastante habitual que el “becario” o alguien “que pasa por allí”, se encargue de la documentación de muchos proyectos tecnológicos. Como consecuencia, esa documentación en muchas ocasiones simplemente detalla lo que hace la aplicación (cosa que por otra parte puede verse viéndola trabajar) y los componentes que tiene (lo que puede verse revisando el código fuente y el paquete de instalación) pero no explica realmente el funcionamiento interno, o porqué se han tomado ciertas decisiones. Es decir la información realmente importante y que conocen los perfiles más implicados en el desarrollo y con más experiencia.

Al final la productividad en muchos casos se reduce a la mitad (y no es exageración, he visto proyectos que han duplicado la carga de trabajo prevista, debido a problemas como los anteriores), algo que podría evitarse simplemente con mejor organización y documentación.


viernes, 18 de mayo de 2018

La "barrera del sonido"


Recuerdo haber oído esta expresión a dos empleados de recursos humanos tomando un café, hace muchos años en una consultora en que trabajaba. Se referían a un candidato que había “traspasado la barrera del sonido”, es decir, había superado cierta edad (desconozco si podían ser 40 o 50 años), lo que prácticamente lo descalificaba para el puesto.

Aunque el tema de la edad laboral se ha tratado en numerosas ocasiones por especialistas, y aunque parece ridículo tener que argumentar sobre algo tan evidente, especialmente en el ámbito de las Tecnologías de la Información que es el que mejor conozco, creo que no está de más volver a reflexionar sobre el alto coste económico que tiene para una empresa de Tecnologías de  la INFORMACIÓN el “tirar a la basura” toda esa INFORMACIÓN y experiencia que albergan empleados a los que se prejubila o que tienen esos candidatos a los que no se contrata.
Quizá lo primero a destacar que es creo que este modelo es principalmente aplicable a España. Los datos de que dispongo, tanto obtenidos desde Internet como directamente de otros profesionales (compañeros o proveedores) que trabajan en otros países, muestran que no ocurre, o no con tanta frecuencia, en otros países.

By Internet Archive Book Images, via Wikimedia Commons

Escenarios de “derroche”


Creo que en las empresas de TI hay tres formas en que se desperdicia el capital humano por la edad:
  • Estructura de la carrera profesional
  • Prejubilaciones y despidos
  • No contratación por edad

 

Estructura de la carrera profesional


En la mayoría de las empresas de TI no existe REALMENTE una carrera profesional PROLONGADA que permita a un buen técnico seguir evolucionando en su carrera aumentando el RECONOCIMIENTO profesional y el SUELDO.
En gran parte de las empresas de tecnología la evolución implicar dejar de ser técnico y convertirse en gestor (si se desea que el sueldo y el reconocimiento aumenten). Esto provoca que, en ocasiones, la empresa pierda un buen técnico y adquiera un mal gestor (según el clásico Principio de Incompetencia de Peter ).
Por supuesto no quiere decir que todos los jefes de proyecto deban proceder carreras de gestión (es habitual ver resultados desastrosos cuando alguien que no conoce las singularidades y características del desarrollo de software intenta gestionar o dirigir el trabajo, por lo que es recomendable que la gestión la realicen personas con experiencia en tecnología), sino que la evolución debe ser por convencimiento e interés y no de forma “forzada” para no quedarse estancado.
El resultado es que esa experiencia y conocimientos se pierden y la empresa, que posiblemente ha sustituido en  su “pool” de técnicos un perfil “caro” por uno “barato”, en lugar de aumentar su beneficio, pierde en eficiencia (produce más barato pero probablemente  más lento y con peor calidad) y posiblemente pueda tener más errores o retrasos, con los costes asociados.
Esto desde luego no ocurre, o no de forma tan acusada, en otros países (basta comparar las bandas salariales o las ofertas de empleo habituales en España y otros países). Esto se evitaría si, como ocurre en otros países, puedes encontrar un programador con 60 años al que todo el mundo consulta y respeta  al que se encarga los proyectos difíciles y pide asesoramiento.

Prejubilaciones y despidos


A lo anterior hay que sumar los despidos o prejubilaciones a partir de una edad. El argumento, que en algunos casos puntuales es cierto, de dificultad o incapacidad para reciclarse, en la mayoría de los casos no tiene ningún soporte objetivo.
El mundo de las TI ha cambiado radicalmente cada pocos años y la mayoría de los profesionales han tenido que aprender nuevas herramientas y sobre todo nuevos paradigmas y tecnologías.
El despido de esos profesionales que conocen los proyectos y herramientas de la empresa, dado que muchas veces la documentación es incompleta, o incluso no existe, hace que se pierda mucho valor y mucha productividad.
En el mejor de los casos, se perderán varios meses hasta que una nueva persona, sin experiencia, aprenda todos los detalles, por lo que el ahorro en salarios debe minorarse restando todos esos meses improductivos.
En el peor, no habrá nadie capaz de asumir la tarea, o quien la asuma lo hará con errores que tiene un coste.
Y ese coste puede ser muy grande (indemnizaciones a clientes, perdida de muchas horas de trabajo de empleados,..).
Lamentablemente no se suele imputar esos errores o pérdidas al departamento que “ha ahorrado” sino que en ocasiones parece atribuirse a “una conjunción de astros” o a “lo complicada que es la informática” por lo que no hay forma de comparar el impacto real de esos “ahorros”.
Una imputación real de lo que cuesta esos “ahorros” sustituyendo a profesionales avezados por becarios posiblemente mostrara cifras mucho peores y probablemente costes mayores.
Nadie responsable plantea usar tornillos de mala calidad para utilizarlos en piezas estructurales y sin embargo sí se considera “normal” prejubilar a profesionales “de calidad” y sustituirlos por profesionales sin experiencia. La diferencia es que cuando un tornillo se rompe y la empresa tiene que pagar indemnizaciones, las responsabilidades y la causa suele ser más clara, mientras que si un desarrollo falla y la empresa tiene que asumir indemnizaciones, la causa no siempre se plantea de forma tan clara.
Por último, como ejemplo claro del absurdo a que se llega, conozco al menos dos casos de empresas que prejubilaron a técnicos (con su indemnización correspondiente) y tras descubrir que nadie conocía cómo hacer su trabajo, tuvieron que contratarles de nuevo como consultores externos (con sus costes extras).

No contratación por edad


Los casos anteriores se producen con empleados dentro de la empresa, pero un porcentaje importante de los casos se produce por la no contratación de profesionales que han superado cierta edad.
Desde luego en este caso no aplica la obsolescencia de conocimientos o imposibilidad de reciclar, ya que si no conocen la tecnología o disciplina para la que se les requiere, no hay por qué contratarles, independientemente de su edad.
Por tanto el único motivo puede ser la edad, y en ocasiones, su banda salarial, que puede ser más alta que la de un recién licenciado. Como en el caso anterior, parece claro que la productividad y calidad compensan (en gran parte de los casos) el coste sobre un recién licenciado.


Lamentablemente, parece que estas “manías” (no he encontrado en mi vida nadie que sea capaz de dar una argumentación coherente a este tema, por lo que solo puede tacharse de “moda” o “manía”)  se extienden a algunas empresas que mantenían un criterio coherente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-05-04/empresas-trabajar-discriminacion-edad_1558692/

0 A.D. game Wildfire games (CC)
Es curioso, que ahora que está tan de moda la gamificación, y que además hace tiempo que se considera que los juegos permiten aprender técnicas y estrategias luego aplicables a la vida empresarial, no se recuerda algo que cualquier jugador de juegos de estrategia conoce:

En la mayoría de juegos de estrategia, la táctica ganadora pasa siempre por tener pocos soldados muy bien equipados y con mucha experiencia  (“caros”) y no en tener muchos  “baratos”. 

Y eso se lleva aplicando desde hace siglos al juego de estrategia por antonomasia, el ajedrez. Ningún jugador cambiaría una reina por dos o tres peones.

By User:Mutante [CC], from Wikimedia Commons


Como en otros casos, esperemos que una revisión crítica de los costes e impacto real de los “ahorros” en personal, al igual que he comentado respecto al material de trabajo  reconduzca la situación.


jueves, 8 de febrero de 2018

La "Maldición" de la Gestión Documental.

Si a cualquiera se le cuenta que hay "ALGO" que TODAS las empresas e instituciones necesitan, o que, si no necesitan literalmente, de su uso obtienen unos enormes ahorros y eficiencias, creo que a los más emprendedores les surgiría la pregunta: “¿Qué es eso? Vamos a dedicarnos a ofrecerlo y nos ‘forramos’ ”.

Si además se añade que TAMBIÉN lo necesitan gran parte de los autónomos y que, una vez instalado, dadas las normativas o la dificultad de migración es posible que deba usarse un mínimo de 6 años y hasta 30 o 40 años, según a qué se dediquen la empresa o institución, la siguiente exclamación sería: “ ¡ Pero esto es la ‘gallina de los huevos de oro’ !, Millones de clientes potenciales que además del software necesitarán servicios añadidos durante años, y, dado que  produce grandes ahorros y eficiencias, se venderá muy bien, ya que enseguida recuperas la inversión. Las personas y empresas que se dediquen a esto deben estar muy solicitados”.

Por supuesto me refiero a la gestión documental (entendida como la implantación de procesos y herramientas que permitan registrar, almacenar, automatizar y compartir documentos), y no, tristemente la respuesta es que, aunque racionalmente debería haber mucho “movimiento” en torno al software y servicios de gestión documental, esta no se “vende” nada bien.

Las empresas e instituciones:
  • Pueden invertir miles de euros en aplicaciones o proyectos que no les reportan beneficios, mientras mantienen una gestión de la documentación del siglo XV; a nadie se le ocurre actualmente llevar la contabilidad o la gestión “a mano” y sin embargo la documentación se sigue manejando en papel y sin un gestor documental que la albergue; o los documentos electrónicos se envían por correo y se “guardan” en una carpeta de red.
  • Pueden cambiar cada 3 años de aplicación de contabilidad, ERP o nóminas cuando no tienen un solo software gestor documental para manejar los documentos electrónicos.
  • Pueden tener falta de espacio en las oficinas (con los enormes costes que ha ido alcanzando los alquileres) cuando podrían eliminar miles de papeles (en muchos casos fotocopias) simplemente digitalizando.
  • Siguen enviando los documentos en papel por medio de la valija interna (con los costes de transporte asociados) y retrasando los procesos hasta que se reciben los originales cuando podrían digitalizar, destruir las fotocopias y enviar los pocos originales a un centro de custodia situado “en medio del campo” y con costes mínimos.
Mientras tanto, no hay demasiadas empresas ni profesionales que se dediquen a ello, no hay demasiadas ofertas de empleo, los profesionales no están bien considerados y se cierran facultades y grados.

Y todo ello en un sector maduro tecnológicamente, donde existen muy buenos productos de gestión documental, tanto gestores documentales (el núcleo de la gestión documental) como herramientas de clasificación automática de documentos, conversión de formatos, procesos/BPM, gestión de expedientes, Record Management, motores de búsqueda por texto completo, etc.

Document-management-workflow (By Silver Blue)
Donde además de software con licencia comercial, hay software libre y/o gratuito, lo que, junto con la continua ampliación de la capacidad de almacenamiento y proceso de los ordenadores y abaratamiento de precios, permite que lo que hace años requería sistemas costosos y propietarios (como los Jukebox de discos ópticos) para almacenar imágenes, represente costes muy inferiores de puesta en marcha actualmente.

Parece como si hubiera una especie de “maldición” que hace que la gestión documental se mantenga en un agujero.

Dado que la idea de “maldición” repugna a cualquier espíritu racional, quería reflexionar sobre alguno de los posibles motivos que provocan este atasco. Como grandes razones, creo que puede resumirse en la combinación de tres factores:
  • Complejidad
  • Desconocimiento
  • Inercia


By KNOWLEDGE BASED SYSTEMS, INC. [Public domain], via Wikimedia Commons
 Complejidad:

Quizá el principal motivo es la complejidad. La gestión documental es MUY compleja en sí misma. Diseñar un proyecto de gestión documental tiene limitaciones y problemas que no tiene otros proyectos de tecnologías de la información:

Volumen: Abrir una cuenta en un banco o un siniestro enuna compañía de seguros puede representar unos pocos registros en una base de datos, totalizando 1000 o 2000 caracteres (1Kb o 2Kb). Sin embargo los documentos asociados a esa cuenta (contrato, DNI, Nómina, cartulina de firmas, documentos Mifid,..) o ese siniestro (fotos, grabación de audio, parte amistoso,..) pueden representar varios megas de información, es decir cerca de 1.000 (MIL) veces más de información, que hay que almacenar, clasificar y procesar. Eso representa un esfuerzo de dimensionamiento, infraestructura, diseño y rendimiento mucho mayor. Si además se desea buscar por el contenido de los documentos, deben crearse índices, lo que puede doblar el almacenamiento necesario, siendo entonces de 2.000 veces mayor. Ese volumen además de almacenarse debe subirse y descargarse en un tiempo razonable, lo que representa  un esfuerzo en infraestructura (servidores, ancho de banda, almacenamiento,..)

Legislación y normativa: Dado el carácter “legal” de muchos documentos (una entrada en una base de datos no demuestra nada, pero un contrato firmado, una carta o una grabación, sí) hay muchas normas que pueden aplicarse y que hay que tener en cuenta al diseñar el sistema. Como complicación adicional, hay documentos utilizados para un proceso que, aunque el proceso en sí pueda no ser complejo o confidencial, pueden arrastrar restricciones propias del documento. Por ejemplo, una declaración de la renta o una nómina, utilizada para abrir una cuenta, pedir un crédito o solicitar una plaza escolar, puede contener datos de desgravaciones por discapacidad, donaciones a un partido político o a una congregación religiosa, lo que podría considerarse como información cubierta por el nivel 3 de la L.O.P.D., y sujeta a unos procedimientos y tratamiento específicos. El caso, cada vez más frecuente, de los documentos electrónicos firmados electrónicamente o que contienen datos biométricos, estaría igualmente sujeto a una serie de restricciones, independientemente del contenido en sí del documento, que puede ser trivial.

Seguridad: La seguridad en los gestores documentales es muy sofisticada, para poder dar soporte a todos los condicionantes legales, así como a las necesidades propias del proceso de la institución (permisos restringidos en función del departamento o función del usuario, del estado o tipo documental del documento, traza de operaciones, control y bloqueo de versiones, etc...). El diseño y mantenimiento de esa seguridad (que además puede cambiar por normativas, reorganización o cambios de personal) es muy complicado.

Distribución: Al no estar aún legislada la validez de los documentos electrónicos, salvo excepciones en algunos ámbitos como la digitalización certificada de facturas, la mayoría de los intercambios de documentación entre empresas, instituciones y personas se sigue realizando en soporte papel. Esto implica que puede recibirse documentos en papelen diversos lugares, repartida por delegaciones y ciudades, lo que complica el diseño de los procesos. ¿Desplegar escáner por diversos puntos? ¿Enviar documentos a un centro de digitalización? ¿Quién y donde clasifica y asigna metadatos? Si quien asigna metadatos no es quien recibe el documento ¿Cómo se transmite esa información de la persona o expediente a que corresponde el documento, ya que podrían no estar en el propio documento?...

“Autoservicio”: Cada vez es más frecuente que los usuarios de un servicio, empresa o institución, puedan trabajar con un modelo de “autoservicio”, reservando viajes, abriendo cuentas, contratando seguros o declarando siniestros, y eso implica en muchos casos el suministro y descarga de documentos.  Que un usuario aporte sus documentos, por una parte elimina trabajos (no hay que digitalizar, registrar ni asociar el documento a un usuario o expediente) pero añade otras tareas y problemas asociados a este “autoservicio” (¿Qué ocurre si no se suministra el documento solicitado sino “una foto de las vacaciones”? ¿Y si el documento está caducado? ¿Y si está incompleto? ¿Y si esta borroso u oscuro y no es legible? ¿Y si es de otro usuario? ¿Y si el formato es obsoleto y no puede abrirse?...). El diseño de proyectos de este tipo implicará procesos más complejos de verificación, conversión, clasificación y extracción de metadatos, etc. Tareas todas ellas que pueden hacerse de forma manual o automática (existen productos que permiten hacerlo con muy buenos resultados) pero que en cualquier caso implican un proceso, infraestructura y software más complejos. A todo lo anterior, hay que añadir que el usuario cada vez tiene más acceso a su “expediente” de alguna forma (sea ante la Administración de Hacienda para ver las declaraciones, ante la operadora de telefonía o ante la compañía de seguros) lo que aumenta el número de usuarios del sistema desde unos pocos usuarios internos a miles de usuarios potenciales, con las implicaciones de seguridad, formación y rendimiento.

Múltiples formatos: A todo lo anterior, hay que añadir que los documentos pueden estar en múltiples formatos. Puede almacenarse un contrato como grabación de audio mp3, un parte de accidente puede contener un video como mp4 y desde luego podemos tener documentos en diversos formatos de imagen (tiff, png, jpg,..) o documentos ofimáticos (pdf, docx, odt, xls,..). Pero es que además, para “rizar el rizo”, cada uno de esos formatos suele tener múltiples variantes, como ha sufrido todo el mundo, al intentar abrir documentos ofimáticos (incluso con software del mismo fabricantes) que se distorsionan o no pueden abrirse, o al comprobar las múltiples variantes de codificación de ficheros del mismo formato/extensión, ya sea de audio, video o imagen. Esto obliga a un esfuerzo de conversión/normalización al recibir, visualizar o enviar, o incluso al procesar en las distintas piezas del proyecto (por ejemplo puede ocurrir que el escáner o dispositivo multifuncional solo genera imágenes tiff en formato lzw, el componente de clasificación REQUIERE tiff en codificación CCITT G4 y el programa de visualización REQUIERE tiff en codificación jpg).

Transversalidad: El último aspecto de la complejidad es la transversalidad. Otros proyectos tecnológicos pueden estar más acotados a un área o departamento, pero los proyectos de gestión documental, por su propia esencia, rápidamente se extienden e implican múltiples áreas (horizontales y verticales). Por ejemplo un proyecto de digitalización de expedientes afectará, por supuesto a la propia área implicada que maneja esos expedientes, pero también a Logística (al variar el volumen de papel almacenado al momento y en su caso al transporte o valija usado), a Seguridad (al tener que definir un modelo de seguridad nuevo), a Legal (ya que hay que revisar si los documentos están cubiertos por alguna normativa), a Marketing/comunicación (ya que si se diseña correctamente los documentos y formularios que genere la institución, puede automatizarse enormemente el tratamiento automático de los mismos cuando se reciben digitalizados, llegando incluso al 95% ) y  además a otras áreas, ya que lo más habitual es que se compartan documentos entre expedientes  de diversas áreas, que deben coordinarse por eficacia y eliminación de duplicidades.
Por ejemplo si se contrata un seguro de hogar y un seguro de automóvil, no tiene sentido que se solicite varias veces el documento de identidad y otros documentos, aunque la gestión la lleven diversas áreas, o el paradigma que se ha planteado repetidamente de que “la administración no debe pedir al ciudadano documentos que ya tenga de él”.

Es normal que, con todo lo anterior, los proyectos sean complejos y las herramientas sean complejas. Para poder realizar un buen diseño hace falta que tanto los profesionales que diseñan el sistema/servicio (ya sean internos o externos) como los usuarios que solicitan/adquieren el proyecto o actúan de patrocinadores del mismo, dominen el tema o al menos tengan una visión clara de su complejidad e implicaciones.

Lo que nos lleva al siguiente punto.


Desconocimiento:


Ante un escenario tan complejo, lo lógico sería acudir a especialistas y estudiar con detenimiento el problema y sus soluciones, sin embargo, todos manejamos documentos en papel, escribimos documentos ofimáticos, tomamos fotos y guardamos documentos en carpetas del ordenador, lo que crea una errónea sensación de dominio.
Empezando cronológicamente por el primer eslabón de la cadena, los usuarios de la entidad que requeriría el sistema, es habitual que se desconozca tanto las posibilidades técnicas que ofrecen las herramientas y tecnologías actuales, como las normativas aplicables o las recomendaciones y estándares internacionales. El resultado es que lo que se solicita en ocasiones no es lo que realmente necesita la entidad.
Esto se complementa con que en ocasiones la empresa que realizará el proyecto no aclara las dudas o alternativas y a veces directamente no propone la solución adecuada (ya sea por desconocimiento o por vender SU solución).
Si la empresa encargada del proyecto no cuenta con técnicos especialistas en gestión documental, es posible que, aunque cuente ton técnicos excepcionales, no construyan una buena solución debido a las complejidades antes indicadas, así como a la riqueza y complejidad de desarrollo de muchas de las herramientas.
Finalmente, el despliegue de las soluciones por parte de los administradores, debido a los volúmenes y rendimientos implicados, requiere un ajuste y dimensionamiento adecuado de los servidores e infraestructura, para lo que se requiere, de nuevo, cierta especialización.

Por supuesto que hay usuarios con las ideas muy claras y gran conocimiento de la gestión documental, buenas empresas con grandes técnicos, y administradores de los sistemas capaces de obtener buenos rendimientos, pero no es el caso mayoritario, y además no siempre coincide, de forma que aunque quien solicita una solución la especifique bien, no siempre se construye tal como se deseaba, o en ocasiones un técnico bien conocedor de la gestión documental se ve obligado a construir una solución poco adecuada por exigencias del usuario.


Inercia:


Finalmente, para acabar de crear la “tormenta perfecta” debemos contar con la inercia humana.
En lugar de aprovechar la implantación de una solución documental para hacer una reingeniería de los procesos y para aprovechar las posibilidades que ofrecen las diferentes herramientas, se suele trasladar un modelo existente, basado en papel, a un soporte electrónico. Lo que en ocasiones es incluso menos eficaz que el original.
Mientras, algunos ciclos universitarios de documentación siguen dedicando muchas más horas a asignaturas como "Paleografía"  o "Archivos Históricos", que a "Gestores Documentales", "Clasificación Automática de Documentos", "BPM" o "formatos de imágenes y documento", lo que no ayuda a enfrentarse a un proyectos cada vez más "tecnológicos" y complejos.
A ello se une la dificultad por parte de los usuarios finales de los sistemas a adaptarse al nuevo circuito, generalmente motivado por varias causas: Desconfianza del sistema, falta de formación, inercia en la forma de trabajo y mal diseño de los sistemas. Seguro que no soy el único que ha visto personas digitalizar expedientes e introducirlos en un circuito documental y ADEMAS hacer una fotocopia para “quedárselos por si hay problemas y no se encuentran o no se puede acceder al gestor documental”.
Sin una formación a los usuarios y participantes de todos los niveles y una gestión del cambio adecuada, incluso el proyecto mejor diseñado puede fracasar.


El triste resultado de la combinación de todos los factores anteriores es que la Gestión Documental sigue sin “arrancar” totalmente. Se llevan a cabo menos proyectos de lo que sería esperable y en muchos casos con una mala calidad que solo sirven para descorazonar a los usuarios y aplazar de nuevo.

Esperemos que este nuevo año 2018 traiga un príncipe o princesa que "bese" a la gestión documental, rompa la maldición y despierte a la gestión documental de ese sopor en que lleva tanto tiempo....
   :-)




domingo, 22 de octubre de 2017

Los Microservicios NO son LA SOLUCIÓN

 

No, los Microservicios NO son "LA SOLUCIÓN" ni "valen para todo".


Estos dos últimos años se ha desatado una “locura” en torno a la Arquitectura de Microservicios, que ha “revolucionado” el modo de desarrollar y aparenta ser el “Bálsamo de Fierabrás” que “cura todas las dolencias”. Cualquier proyecto que no utilice Microservicios se considera automáticamente una “antigualla” y totalmente obsoleto  y erróneo. Me temo que debo disentir.

Como cualquier solución tecnológica, tiene sus ventajas e inconvenientes y sus ámbitos de aplicación.  Hay muchos escenarios para los que es una solución válida, pero no es aplicable automáticamente a todos los proyectos, ni siquiera a la mayoría, y además creo que el “entusiasmo” está haciendo no se evalúe adecuadamente sus desventajas, solo las ventajas. Para cualquier proyecto y escenario debe evaluarse con la mente abierta diversas soluciones, ponderar y medir ventajas e inconvenientes y sólo entonces elegir la mejor opción.

Creo que algunos sentimos una sensación de “Déjà vu” que hace recordar en cierto modo el entusiasmo en su momento con los Servicios Web, ahora rechazados frente al nuevo “juguete”. Ambos coinciden en ser una Arquitectura Orientada a Servicios, que prometía desacoplar los elementos de las aplicaciones, desarrollar aplicaciones más ligeras sin repetir código, desarrollar en distintos lenguajes y tecnologías y ofrecer un abanico servicios que por medio de una especie de diccionario/directorio, permitiría a las aplicaciones dinámicamente localizar el servicio web adecuado e invocarlo. ¿Suena conocido?

Antes de reflexionar sobre la Arquitectura de Microservicios, hay que destacar que su aparición ha coincidido con dos tecnologías/paradigmas muy importantes y útiles, un incremento de las posibilidades y oferta de virtualización (por medio de servicios como Amazon o Azure o por medio de “micro-máquinas virtuales” como Docker) y los modelos de integración continua y DevOps. Hay que tener en cuenta, que puede usarse microservicios sin esos elementos y que puede hacerse desarrollo “monolítico” con ellos, por tanto hay que centrarse exclusivamente en las características de los microservicios en sí mismos.

Otro punto previo a considerar es la simplificación planteada de “aplicación monolítica” frente a “aplicación basada en microservicios”. Creo que hace muchos años que no veo una aplicación totalmente monolítica y aislada. La mayor parte de las aplicaciones están distribuidas en varios servidores, invocan Servicios Web, leen de colas de mensajería, se integran con herramientas EAI, intercambian archivos con otros servidores del mismo proceso, etc. En cuanto a los microservicios, a pesar de su nombre no son exactamente “micro”. Según recomiendan los expertos, deben tener cierta coherencia funcional, por lo que no se trata simplemente de, por ejemplo, un servicio de “alta de un elemento”, ni siquiera de un servicio de mantenimiento (alta, baja y modificación) de elementos. Cada “servicio” puede consistir en varios métodos/funciones de diversa complejidad. Por tanto no se trata de comparar opción “monolítica - gigante” frente a opción “totalmente distribuida - micro” sino opción “poco distribuida con grandes bloques” frente a opción “muy distribuida con bloques pequeños”.

Para poder comparar ventajas e inconvenientes voy a plantear un proyecto hipotético a desarrollar en Java para desplegar en un servidor de aplicaciones, comparando las dos alternativas de arquitectura (monolítica vs microservicios) y revisando hasta qué punto son reales las “ventajas” de los MicroServicios. Supongamos un proyecto que consta de 4 bloques funcionales (susceptibles de convertirse cada uno en un micro servicio) con interrelaciones entre ellos. Para este escenario, se comparan las dos soluciones en tres aspectos principales:
  1. Diseño - Desarrollo,
  2. Despliegue - Infraestructura
  3. Explotación - Monitorización.

 

1- Diseño - Desarrollo.


 1-A) “Los microservicios permiten a trabajar a varios grupos de forma independientemente”.
Por supuesto, al igual que los paquetes, espacios de nombres, librerías o diversas técnicas existentes en la mayoría de los lenguajes ”serios”.
Dado que los métodos y parámetros entre bloques/servicios deben estar definidos en fases iniciales (en otro caso no podemos saber a qué se invoca ni con qué parámetros ya sea por medio de microservicios o métodos de clases) los 4 bloques funcionales podrían dividirse en 4 proyectos/paquetes/jar y trabajar en paralelo cuatro equipos, exactamente igual que 4 equipos podrían trabajar en los 4 microservicios. La diferencia principal sería que unos invocarían a otros llamando a métodos y clases y otros invocando microservicios remotos.

1-B) “Los microservicios permiten a trabajar en diversos lenguajes y tecnologías”.
Eso es cierto, aunque relativamente. Si necesitas invocar a otras tecnologías (ejemplo desde Java a servicios .Net) siempre puede utilizarse invocaciones REST, servicios Web o incluso JNI (https://es.wikipedia.org/wiki/Java_Native_Interface), aunque desde luego no siempre están disponibles todos los productos en esa forma. Además, para los principales lenguajes hay miles de librerías y APIs de productos.
Por último, el tener un equipo especializado en diversas tecnologías/lenguajes implica que si hay que mover técnicos de un servicio/bloque a otro puede no ser posible. Un equipo uniforme es más elástico.

1-C) “Los microservicios permiten tener BB.DD independientes para cada microservicio”.
Tradicionalmente las BB.DD. han incluido dos características vitales: La transaccionalidad (que nos permite realizar una serie de operaciones y, si todo es correcto, confirmarlas de forma que se haga todo o nada) y la integridad relacional (que asegura que no pueda referenciarse valores o códigos que no existen). Cuando se utiliza una BB.DD. con un modelo “completo”, la transaccionalidad e integridad está asegurada.
Si cada conjunto de tablas está separado y las operaciones se realizan invocando servicios, deberá gestionarse manualmente escenarios como que tras invocar una actualización o inserción de varias tablas, cuando uno de los servicios notifique que no se ha podido realizar la operación, deba deshacerse la operación. Para ello deberá implementarse en cada servicio una serie de métodos para deshacer cada una de las posibles operaciones del servicio (es decir, grosso modo se multiplica los métodos/servicios expuestos por 2).
Similarmente, debe gestionarse la integridad, es decir asegurar que cuando se inserta un registro, los valores referenciados (códigos de país, producto, cliente,…) existen o que antes de borrar se compruebe que nadie lo referencia. Esto no es trivial ya que, en situaciones de mucha concurrencia, entre la comprobación de existencia y la inserción, otra tarea puede borrar el registro referenciado, generando inconsistencias.

Veamos ahora los inconvenientes durante el desarrollo que en ocasiones se olvidan de los microservicios:

1-D) Control de tipos de parámetros: Cuando la comunicación entre bloques se hace utilizando un lenguaje (Java en este ejemplo), los cambios o control de tipo de dato (cadena, fecha, entero, etc.) se detectan en tiempo de compilación y son explícitos en la propia definición de los método y clases publicados. En los microservicios el intercambio de datos se hace en modo texto, por lo que debe convertirse todos los parámetros a texto y volverse a convertir al tipo físico al recibirlos. Esto no solo implica una sobrecarga de desarrollo sino un riesgo de errores, al poder depender de elementos locales a cada servidor como código de páginas (UTF-Windows 1252), formatos de fechas (dd/mm/aaaa, mm-dd-aaaa,…), decimales (123,4 – 123.4), etc.

1-E) Encapsulación: Cuando la comunicación entre bloques se hace utilizando un lenguaje (Java en este ejemplo), podemos recibir un objeto de un bloque/método, y pasarlo a otro sin necesidad de conocer la estructura, ya que la orientación a objetos nos asegura la encapsulación. Por ejemplo el bloque funcional de Contratación puede devolver en un método un objeto de clase Pedido y ese objeto pedido se transmite completo al bloque Almacen: Almacen.ActualizaInventario(Pedido1). Si se cambia la estructura (y el modelo de datos) de la clase Pedido, solo debe modificarse los componentes realmente afectados, no los intermedios. Con un modelo de MicroServicios, muchos elementos intermedios tendrían que modificarse para transmitir o leer todos los elementos de un Pedido. Esta encapsulación también afecta a otros aspectos de implementación y rendimiento. Por ejemplo, una invocación a un método Pedido.getItems() que devuelva la lista de elementos, puede implementarse para que devuelva a lista desde memoria (si estaban cargados previamente) o busque en la BB.DD. si no lo estaban). Con microservicios sería necesaria la invocación explícita al otro microservicio.

1-F) Sobrecarga de comunicaciones: La invocación a una clase o método dentro de un lenguaje es trivial. La invocación a otro microservicio, implica un código adicional (ya sea implementado directamente o utilizando un framework) que debe gestionar la conversión y emparejamiento de parámetros, la gestión de comunicaciones y timeout, reintentos, resolución de urls, etc.

1-G) Control de parámetros: Cuando la comunicación entre bloques se hace utilizando un lenguaje, si un método de un bloque funcional que admitía 2 parámetros se modifica para utilizar 3, esos cambios se detectan y saltan en tiempo de compilación. En el caso de los microservicios, hasta que no se invoque no se detecta el error.

2- Despliegue e infraestructura.


2-A) “Los microservicios son más ligeros”
Si repasamos las necesidades (obviando la alta disponibilidad, que implica duplicar todo en cualquiera de las dos arquitecturas), vemos que la aplicación monolítica requiere 1 sistema operativo + 1 máquina Java + servidor de aplicaciones + librerías comunes y de utilidad (driver jdbc, log4j, manejo XML, etc.) + cuatro módulos, lo que puede representarse como:

Bloque/Servicio A
Bloque/Servicio B
Bloque/Servicio C
Bloque/Servicio D
Librerías comunes
Servidor Aplicaciones
JVM
Sistema Operativo

La versión basada en microservicios requerirá 4 * [ 1 sistema operativo + 1 máquina Java + servidor de aplicaciones + librerías comunes y de utilidad (driver jdbc, log4j, manejo XML, etc.)+ 1 módulo + elementos adicionales comentados (comunicaciones, formateo y comprobación datos entrada/salida, cancelación transacciones)  ], por lo que podría representarse:

Bloque/Servicio A
Bloque/Servicio B
Bloque/Servicio C
Bloque/Servicio D
Librerías comunes
Librerías comunes
Librerías comunes
Librerías comunes
Servidor Aplicaciones
Servidor Aplicaciones
Servidor Aplicaciones
Servidor Aplicaciones
JVM
JVM
JVM
JVM
Sistema Operativo
Sistema Operativo
Sistema Operativo
Sistema Operativo

Es decir, en el caso muy simplificado de que todos los bloques fueran iguales (caso no real, ya que el S.O., JVM y servidor de aplicaciones son mucho más grandes que los bloques funcionales) se trata de 8 bloques/unidades de memoria (y puede equipararse a consumo de CPU para procesar y manejar esa información), frente a 24 bloques, es decir 3 veces más de infraestructura necesaria (en memoria y CPU).
Si estuviéramos hablando de, por ejemplo 10 microservicios/bloques funcionales, la comparación sería de 14 frente a 60 “unidades”.

Y si consideramos tamaños diferentes de cada bloque y un poco más reales de sistema operativo (incluso en sistemas Docker), tamaños de JVM y servidor de aplicaciones (servidores de aplicaciones miniatura como Jetty) frente a tamaño de microservicios, incluso en el caso de 4 bloques, la comparación es de:

Bloque/Servicio A 20M
Bloque/Servicio B 20M
Bloque/Servicio C 20M
Bloque/Servicio D 20M
Librerías comunes 50M
Servidor Aplicaciones 100M
JVM 100M
Sistema Operativo 500M


830M frente a 3160M o en el caso de 10 microservicios, 950M frente a 7.900M es decir un coste en infraestructura entre 4 y 8 veces mayor (y con otros tamaños de S.O y servidor de aplicaciones, incluso 10 o 15 veces mayor).

2-B) “Los microservicios son más fácilmente escalables”

Suele argumentarse que en el caso de los microservicios el escalado es más fácil, ya que puede desplegarse más instancias del servicio más usado. Es decir si el bloque A es invocado más veces que el resto, podría desplegarse dos instancias/instalaciones del microservicio A y una para cada una del resto, es decir algo como:

Bloque/Servicio A
Bloque/Servicio A
Bloque/Servicio B
Bloque/Servicio C
Bloque/Servicio D

Sin entrar en los costes, ya revisados, hay algo sorprendente en la afirmación. Si se despliega un servicio/bloque en un servidor, ese servidor únicamente puede ejecutar esa tarea. Es decir una instalación dimensionada para atender 4 peticiones simultáneas de servicios A, solo podrá atender esas 4 peticiones:


A
A

B
B

C
C

D
D
A
A

B





D
D


Si se recibe 6 peticiones de tipo A o 5 de tipo D, no podrán atenderse

Un servidor donde se haya desplegado todos los paquetes, dimensionado para atender 16 peticiones, atenderá cualquier petición de cualquier tipo (A, B, C o D) hasta su máximo de recursos

A A A B
A A A B
B C C D
D D D D


O lo que de forma doméstica puede expresarse como “en un cajón grande tienes más flexibilidad que en 4 cajones pequeños”. Por supuesto que pueden desplegarse más instancias para atender al servicio A, pero en la opción monolítica no sería necesario, al margen de los costes de infraestructura antes citados.

2-C) “En caso de caída de un microservicio, el resto puede seguir funcionando”
Me sorprende que tras años de existencia de sistemas de tolerancia a fallos, granjas de servidores, tecnologías cluster, alta disponibilidad Activo/Activo y Activo/pasivo, y disponibilidades predicadas del 99, 99% del tiempo, se plantee que se puede “no disponer” de una aplicación. Pero incluso si fuera el caso, plantear que “si se cae un microservicio el resto siguen funcionando” es algo bastante discutible. Si se trata, por ejemplo, de una contratación y no se puede acceder al servicio de “clientes”, o al servicio de “almacén”, o la “pasarela de pago”, no podrá realizarse esa contratación. La aplicación tiene generalmente una coherencia y unos servicios interconectados. Si uno de ellos se cae, probablemente no pueda realizarse la mayor parte de las operaciones, y en muchos casos, ninguna.

2-D) “Puede desplegarse nuevas versiones de los microservicios de forma independiente”
Habría que distinguir lo primero a que llamamos “nuevas versiones”.  Si se trata de desplegar una corrección de un error o una optimización, por supuesto puede hacerse de forma independiente, al igual que puede hacerse también en una aplicación monolítica sustituyendo el fichero java jar correspondiente. Si se trata de una NUEVA versión, que expone un “contrato” nuevo (con diferentes parámetros, un comportamiento distinto, métodos adicionales,..) desde luego deberá desplegarse y probarse de forma conjunta. En otro caso, se está invocando a operaciones cuyo comportamiento es distinto (aunque no lo sea el “contrato” expuesto). El concepto de “pruebas de integración” existe hace mucho años, tanto en aplicaciones monolíticas como en las que no lo son, debido a que en cuanto hay que integrar varios sistemas, existen riesgos y comportamiento no perfectamente documentados (autenticación entre sistemas, códigos de página, tamaños de bloque, límites en cuanto a número de parámetros. Comportamiento ante excepciones, timeout, etc.)

2-E) Comunicaciones: Por último, hay algo que parece olvidarse, la comunicación entre servidores y microservicios tiene un coste de infraestructura, no es gratis. Y si se trata de un entorno en nube, podemos incluso consultar los precios de transferencias internas y externas (https://aws.amazon.com/es/ec2/pricing/on-demand/). Por tanto el uso de microservicios tiene además ese sobrecoste por el hecho de estar intercambiando información entre servidores que no se produce en la opción monolítica.

 

 3- Administración Monitorización


Respecto a este punto, podría revisarse 3 aspectos:

A) Instalación y actualización (de Sistema Operativo, servidor de aplicaciones, utilidades y por supuesto aplicación).
B) Monitorización (debe controlarse el estado de memoria, CPU y disco de los servidores, así como el estado del servidor de aplicaciones y de la aplicación en sí).
C) Depuración y monitorización del proceso/BAM (es decir tanto depurar y analizar problemas de la aplicación como analizar en tiempo real el estado de un proceso de negocio.

3-A) En el primer caso, parece evidente que, de instalar y configurar un servidor (virtual o no) y una aplicación, hemos multiplicado el trabajo por el número de microservicios del proyecto (por supuesto la alta disponibilidad multiplica en ambos casos por dos). Lo mismo aplica para las actualizaciones y parches de seguridad o fixpack de microservicios, librerías o S.O. Desde luego, con plataformas como Docker esto se simplifica, y el número de tareas manuales se reduce, pero esto también aplica a la opción monolítica. El hecho es que sean muchas o pocas las tareas y pruebas de regresión, hay que multiplicarlas por el número de microservicios.

3-B) La monitorización de los servidores y la infraestructura (que siempre es necesaria para controlar problemas de lentitud, memoria o disco) se multiplica igualmente por el número de microservicios desplegados. No me refiero solo a caídas del sistema (que es casi lo más automatizable) sino verificar que los tiempos de respuesta son adecuados, que el nivel de uso de la CPU no sea del 99% o que la memoria libre de RAM o la de almacenamiento estén por encima de unos valores.

3-C) En cuanto a la depuración, desde luego el analizar un problema recurriendo a 4 (o N) ficheros de traza “paralelos” es mucho más complicado que disponer de un solo fichero donde se vea la secuencia y la lógica de las distintas operaciones. En cuanto a la monitorización de procesos, a nivel funcional y de cuadro de mando, también se complica más al contar con 4 (o N) elementos separados.

 

Conclusión.


La conclusión no es que los microservicios no sean una solución válida, la conclusión es que no son LA SOLUCIÓN a aplicar automáticamente en todos los casos ni son siempre la mejor opción.

Son una opción más a aplicar cuando las características del proyecto sean las adecuadas, a comparar en pie de igualdad con muchas otras, incluyendo, por supuesto, un desarrollo “monolítico”.